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La ciudad destruida por Dios que existió según evidencias arqueológicas
Nuevos hallazgos reavivan el misterio sobre Sodoma y alimentan un debate entre arqueólogos y científicos.
POR REDACCIÓN
Durante siglos, Sodoma fue considerada una ciudad legendaria, recordada por el relato bíblico que afirma que fue destruida por Dios mediante una lluvia de fuego y azufre. Sin embargo, en las últimas décadas, distintos descubrimientos arqueológicos volvieron a poner el foco sobre una pregunta que parecía imposible de responder: ¿esa ciudad realmente existió?
El principal candidato es Tall el-Hammam, un yacimiento ubicado en el valle del Jordán, al noreste del Mar Muerto. Allí, un grupo de arqueólogos encontró evidencias de una destrucción extremadamente violenta ocurrida hace unos 3.600 años. Entre los restos aparecieron ladrillos vitrificados, cerámicas parcialmente fundidas y materiales sometidos a temperaturas que difícilmente podrían explicarse por un incendio convencional. Estos hallazgos impulsaron la hipótesis de que una explosión aérea, similar a la provocada por un meteorito, pudo haber devastado la ciudad.
La teoría generó enorme repercusión porque coincide con la descripción del libro del Génesis, donde se relata que Dios hizo caer fuego desde el cielo sobre Sodoma y Gomorra. Algunos investigadores incluso sostuvieron que el recuerdo de aquel desastre natural pudo haber quedado grabado en la memoria colectiva y convertirse, con el paso de los siglos, en el relato bíblico conocido en la actualidad.
Sin embargo, la comunidad científica está lejos de alcanzar un consenso. Varios especialistas cuestionan que Tall el-Hammam sea realmente Sodoma y también ponen en duda la hipótesis del meteorito. De hecho, el estudio que defendía esa explicación fue retirado posteriormente por la revista que lo publicó tras detectarse problemas metodológicos y errores en el análisis de parte de las evidencias. Aun así, otros arqueólogos sostienen que el sitio continúa siendo uno de los candidatos más sólidos para identificar la antigua ciudad.
El debate tampoco se limita a la causa de la destrucción. Existen diferentes interpretaciones sobre la cronología bíblica y sobre la ubicación exacta de Sodoma, lo que dificulta establecer una correspondencia definitiva entre los textos antiguos y los hallazgos arqueológicos. Para muchos investigadores, todavía no existe una prueba concluyente que permita afirmar que la ciudad bíblica fue encontrada.
Mientras tanto, el misterio permanece abierto. La posibilidad de que un desastre natural de dimensiones extraordinarias haya dado origen a uno de los relatos más conocidos de la Biblia sigue despertando interés tanto entre científicos como entre creyentes. Por ahora, Sodoma continúa ubicada en la delgada frontera donde se cruzan la arqueología, la historia y la tradición religiosa.