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La escuela Chaiu Do Kwan y el arte de aprender, respetar y superarse
Con juegos, técnica y torneos, la filial Rivadavia busca que cada alumno se supere y lleve respeto y disciplina a su vida diaria.
Por Maximiliano Maldonado Hace 22 horas
Transmitir disciplina, respeto, autocontrol y la capacidad de superarse son algunos de los principales objetivos que persigue la escuela de artes marciales Chaiu Do Kwan, ubicada en inmediaciones de Comandante Cabot y Urquiza, en Rivadavia. Allí, niños desde los 4 años, adolescentes y adultos comparten entrenamientos en los que la técnica es solo una parte de un aprendizaje que busca trascender el gimnasio y llegar a la vida cotidiana.
Una escuela que apuesta a formar desde chicos
DIARIO HUARPE habló con el Maestro Sergio Lescano, cinturón negro 5° Dan, quien contó que la escuela Chaiu Do Kwan nació en 1994 de la mano de su maestro, Mauricio Manzano. Lescano lleva 20 años practicando la disciplina y hace 18 que se dedica a dar clases. Actualmente, la institución también cuenta con sede sobre Comandante Cabot, en Rivadavia.
“Se les enseña la parte de disciplina, el respeto y el autocontrol. La idea es incentivar a los chicos para que traten de controlar los impulsos e inculcarles valores para que puedan aplicarlos a su vida diaria”, explicó.
Juegos para aprender respeto y autocontrol
En el caso de los más pequeños, el aprendizaje comienza desde el juego. La profesora Lucía Riveros, cinturón negro 3° Dan, explicó que las clases están pensadas para que los niños puedan incorporar conceptos mientras se divierten.
“Primero y principal, ellos se basan en el juego. Intento darles clase a través de juegos porque son muy chiquitos. Ahí les enseño autocontrol, disciplina y respeto, sobre todo a no lastimar al compañero”, señaló.
La coordinación es uno de los primeros objetivos. Los chicos aprenden desde cómo pararse y patear hasta subir la guardia y realizar técnicas básicas de defensa personal, siempre bajo una premisa fundamental: cuidar al compañero y evitar lastimarlo.
Una alternativa frente a las pantallas
Lescano también destacó que la actividad funciona como una alternativa frente al tiempo que muchos chicos pasan frente a pantallas. “Tratamos de que los pequeños vengan, practiquen, entrenen la coordinación y la habilidad”, sostuvo.
Pero la formación no queda solamente en las clases. La escuela participa habitualmente de torneos, con aproximadamente una competencia mensual. Para Lescano, esas experiencias permiten trabajar un aspecto fundamental: aprender a manejar la frustración.
Competir para superarse a uno mismo
“Tratamos de que ellos vayan superándose competencia a competencia. No compararse con otros alumnos, sino que ellos mismos puedan mejorar”, explicó Lescano.
A diferencia de los deportes colectivos, donde el desafío suele estar puesto en el equipo, en las artes marciales el entrenamiento es grupal, pero la superación es individual. Cada alumno busca avanzar respecto de su propio nivel.
El acompañamiento de las familias
El acompañamiento familiar también ocupa un lugar importante. Los padres participan de los torneos, se acercan a las actividades y mantienen diálogo permanente con los profesores.
Un arte marcial con sello argentino
El Chaiu Do Kwan es un arte marcial argentino creado en la década de 1970 por Antonio Agustín Montenegro. Su propuesta está orientada a la defensa personal urbana y combina técnicas de disciplinas como el Sipalki-Do, el judo y el karate. Su concepto busca un sistema práctico, libre y adaptable a cada persona.
“En este caso no hace falta que el alumno se adapte a la técnica, sino que la técnica se adapta al alumno”, resumió Lescano.
Así, entre juegos, ejercicios de coordinación, torneos y charlas, la filial Rivadavia construye una enseñanza que va más allá del combate. La meta es que cada alumno aprenda a respetar al otro, controlar sus impulsos y, sobre todo, descubrir que la verdadera competencia comienza con uno mismo.