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La H No Murió celebra 35 años de "Ácido Argentino" con los sanjuaninos
A más de tres décadas del lanzamiento del emblemático disco de Hermética, su violero y compositor musical, Tano Romano conversó con DIARIO HUARPE sobre toda una vida entregada al heavy metal argentino. El recuerdo de Iorio y las banderas de rebeldía que sigue sosteniendo con orgullo.
Por Raúl Caliva Hace 1 hora
El heavy metal va sonando a toda potencia por las rutas argentinas en el tour aniversario de "Ácido Argentino", el icónico segundo álbum que consagró a Hermética en 1991 como el gran exponente cultural de su generación. En el marco de este festejo por los 35 años de la salida del disco, la banda La H No Murió —formada por los miembros originales de Hermética, con Claudio O'Connor en voz y el Tano Romano en guitarra, Karlos Cuadrado en bajo y Javier Rubio en batería— arribará a San Juan en una noche impresionante compartiendo escenario con los sanjuaninos de Huaykil este viernes en la Sala del Sol de Luna Morena.
La H No Murió sumó a San Juan como un punto importante de encuentro dentro de una ambiciosa gira nacional e internacional, incluyendo fechas por otras ciudades del país, por Latinoamérica, Europa y también, en la ansiada -promete ser épica- presentación junto a Iron Maiden en el Estadio de Huracán para octubre próximo.
En la previa de su presentación en tierras sanjuaninas, Antonio "Tano" Romano, (transita en paralelo con Malón) se explayó en una entrevista a fondo con DIARIO HUARPE, sobre el eterno legado de un grupo que dejó una marca indeleble en la historia del metal argento, modo de vivir la música y los duros inicios del género en un país que dejaba atrás a una dictadura sangrienta, pero que sigue denunciando las injusticias sociales de ayer y las del presente.
Los cimientos de una pasión y la resistencia contra la época
Consultado sobre cómo nació su vínculo con la guitarra, el violero recordó sus primeros pasos influenciado por la música que escuchaba de adolescente: "No tuve familiares músicos... lo mío nació por haber visto un vecino que tocaba la guitarra y tocaba un tema de Los Beatles. Estando con él en la casa se puso a tocar, y me enamoré de ese instrumento y de ese sonido para siempre". Tras ese primer chispazo, el descubrimiento de bandas como Deep Purple, Led Zeppelin y, finalmente, Black Sabbath, terminó por definir su destino sonoro.
Sin embargo, forjar una carrera dentro del rock pesado durante la dictadura y los años posteriores no fue tarea sencilla. El músico rememoró la hostilidad social y la persecución policial de aquellos años: "Con pelo largo y campera de cuero, Black Sabbath era nuestro modelo. Era un problema, salíamos de ser pibes menores y nos levantaban en un bondi a la comisaría. El bondi venía juntando gente, haciendo razzia y nos levantaban a todos, menores y mayores por igual. Te querían rapar".
Además, destacó las dificultades económicas y la falta de referentes formales para aprender a tocar: "No había quien te enseñe a tocar esta música; tenías que agarrar los discos y los casetes, escuchar y tratar de sacar las canciones como podías".
La química perfecta y la vigencia de las letras
Al recordar el funcionamiento interno de Hermética y la mítica dupla compositiva con Ricardo Iorio, el Tano explicó cómo se ensamblaban las piezas: "Cada uno quería expresarse a su manera. Ricardo quería que sus letras se escuchen, y yo quería que la banda sonara poderosa y bien heavy metal. Claudio quería brillar en el escenario como la cara visible y Pato (Ströh) en la batería le dio otro color a la banda y a mis riffs".
En esa línea, reflexionó con tristeza sobre la absoluta vigencia que mantienen las composiciones de Iorio ante la realidad social del país: "La idea de Ricardo era documentar lo que vivíamos para que un pibe, 35 años después, sepa cómo se pasaba. Es triste sentir que las canciones no dejan de ser vigentes y que se sigue viviendo exactamente lo mismo".
Al ser consultado sobre si se extraña su voz y su figura en la escena artística argentina, respondió: "Sí, se extraña, pero igual se extraña, pero es como que viste que uno entra a las redes y y siempre está viendo a Ricardo... no lo extrañemos tanto, a lo mejor, porque está presente todo el tiempo".
Para este proyecto que comparte con los antiguos miembros de Hermética, el grupo siente que, en este tributo perpetuo, sale de una fuerza contundente empujado por esa energía que dejó Iorio en las composiciones. Por ello, Romano destacó su figura: "Era un loco copado, un tipo muy talentoso, que bueno, escribió lo que escribió en toda su carrera... En nuestro caso, bueno, cada vez que tocamos La H no murió está Ricardo presente para todos en cada canción que tocamos".
"En la actualidad salimos al exterior y cuando tocamos estas canciones vemos que todas partes de Latinoamérica se sienten identificados con las letras que Ricardo escribió porque casi todos lados se viven muchas cosas parecidas a las que acá vivimos también", agregó.
La evolución técnica y el orgullo familiar
El Tano comparó los viejos tiempos con la actualidad tecnológica a la hora de armar el vivo: "Desde aquel momento donde pasamos por... si hablamos de parte de equipamiento y tecnología, arrancamos con unos equipitos, no sabíamos tampoco demasiado cómo hacer sonar nuestros instrumentos... hoy con un pedacito que entra en una mochila tenés el mismo sonido y podés disfrutar de escucharte bien".
El orgullo de tocar con su hijo: Mencionó especialmente el rol de su hijo en el equipo técnico: "Para mí es un orgullo extra porque Randy Romano, que es mi hijo, nuestro operador de sonido, es quien nos grabó el último disco de Malón... y hoy estamos felices de cómo suena la banda".
La hermandad con el público sanjuanino
Al reflexionar sobre sus visitas a la provincia, reconoció entre risas que a veces se confunde con los múltiples viajes que hicieron con Malón y Hermética, pero remarcó el afecto con el que siempre los reciben: "Lo lindo de acá, el lugar que llegamos, siempre nos están esperando con mucho cariño, ¿no? Así que parece que hemos hecho bien las cosas y hemos tratado bien a la gente, quedaron muchos amigos de muchos lugares y San Juan es uno de ellos".
Además, resaltó con alegría cómo se renovó el público en los shows actuales: "Hoy los pibes jóvenes que vienen a vernos, que lo vemos cada show, ya hoy vienen los padres que en aquel momento nos veían con Hermética, acompañado de sus hijos o un sobrino, y todos se sienten identificados, tanto con las letras como con la música".
La "H" de la resistencia y la rebeldía
Sobre el nacimiento del proyecto actual, Romano aclaró que el nombre surgió de manera orgánica: "La gente siempre cantaba eso en los shows de Malón. Cuando decidimos hacer un show íntegro con canciones de Hermética, el nombre ya estaba en la cabeza de todos".
Con una agenda que contempla paradas en el sur, el norte argentino, países limítrofes y un salto a Europa en noviembre, el guitarrista valoró el crecimiento técnico y humano que acompaña esta etapa, destacando el rol de su hijo Randy en el sonido en vivo. Lejos de pensar en un retiro definitivo, el Tano concluyó con una certeza inquebrantable: "La música va a estar conmigo hasta mi último día de vida".
Con el fuego intacto de aquellos años de resistencia y un sonido ajustado al mejor nivel técnico, el Tano Romano y La H No Murió reconfirman que las grandes canciones no envejecen: se transforman en himnos intergeneracionales. Por tanto, los metaleros sanjuaninos y muchos otros del palo rockero en general, se preparan recibir una verdadera ceremonia de metal pesado, donde el pasado y el presente se darán la mano para celebrar que, a pesar de los años y las tormentas, la esencia de Hermética sigue más viva que nunca.