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Sociedad

La historia de Pupy, la elefanta que viajó a Brasil y murió meses después

La última elefanta del Ecoparque porteño viajó junto a sus cuidadores hasta un santuario de Brasil. Alcanzó la libertad, pero murió 176 días después

POR REDACCIÓN

Hace 0 horas
Pupy recorrió miles de kilómetros para comenzar una nueva vida en libertad.

La historia de Pupy estuvo marcada durante décadas por el encierro, pero también por un último viaje que le permitió conocer una vida completamente diferente. La elefanta africana, que fue la última de su especie en abandonar el Ecoparque de Buenos Aires, recorrió miles de kilómetros hasta un santuario de Brasil, donde finalmente pudo caminar en libertad. Sin embargo, esa nueva etapa duró apenas 176 días.

En aquella travesía hubo una persona que ocupó un lugar especial: Bárbara Hermann, una de sus cuidadoras. Ambas habían construido un vínculo durante los años compartidos en el antiguo zoológico porteño y Bárbara fue parte del equipo que acompañó a Pupy en su traslado hacia el Global Sanctuary for Elephants, ubicado en Mato Grosso.

El viaje comenzó en abril de 2025. Pupy dejó atrás el predio de Palermo dentro de una estructura especialmente preparada para trasladarla y emprendió una travesía terrestre de casi cinco días hasta Brasil.

Durante el recorrido, un equipo integrado por cuidadores, veterinarios y especialistas permaneció pendiente de cada movimiento de la elefanta. Las paradas se organizaban según sus necesidades y servían para limpiar el espacio, alimentarla y controlar permanentemente su estado.

Bárbara era una de las personas que mejor conocía sus comportamientos. Había trabajado con Pupy junto a otros cuidadores y desarrolló con ella una relación especial. “No sé si porque era la más tímida, pero Pupy me robó el corazón”, había contado antes de llegar al santuario.

El momento de conocer la libertad

Después de recorrer más de 3.000 kilómetros, Pupy llegó el 18 de abril de 2025 al santuario brasileño. Allí comenzó otro desafío: abandonar la caja que durante varios días había sido su refugio y animarse a descubrir un ambiente completamente nuevo.

No hubo apuro. Los cuidadores colocaron frente a ella tierra, agua, ramas y frutas frescas mientras esperaban que decidiera salir por sus propios medios.

Pasaron aproximadamente nueve horas hasta que finalmente dio el paso. Pupy salió y comenzó a explorar el lugar que se convertiría en su nuevo hogar, rodeada de vegetación y con un espacio muy diferente al que había conocido durante sus décadas en cautiverio.

Para Bárbara, aquel momento también significaba despedirse de la rutina que había compartido durante años con la elefanta. Antes de la llegada había reconocido que deseaba acompañarla con tranquilidad en ese último paso y descubrir cómo sería esa “nueva Pupy”.

El traslado representó además un hecho histórico para el Ecoparque porteño: con su partida, el predio dejó definitivamente de albergar elefantes.

Una libertad que duró 176 días

Pupy comenzó entonces su adaptación a una vida con espacios abiertos, vegetación y otros estímulos naturales. Era el destino para el que cuidadores y especialistas habían trabajado durante años.

Pero la historia tuvo un desenlace inesperado. Apenas 176 días después de haber llegado al santuario, Pupy murió, poniendo fin a una vida atravesada durante décadas por el cautiverio y que recién en sus últimos meses pudo transcurrir en un ambiente de mayor libertad.

Su viaje dejó también la historia del vínculo con quienes la acompañaron durante años y trabajaron para que pudiera atravesar sus últimos meses en un entorno diferente. Entre ellos estuvo Bárbara, la cuidadora que se encariñó con aquella elefanta tímida y que terminó acompañándola en el viaje más importante de su vida.

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