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La historia del pogo más grande del mundo en un show del Indio Solari
El fenómeno nació alrededor de "Ji Ji Ji" y convirtió los recitales del Indio Solari en eventos únicos.
POR REDACCIÓN
Hablar del Indio Solari es hablar de una de las postales más impactantes de la historia del rock argentino: el llamado "pogo más grande del mundo". La imagen de decenas de miles de personas saltando al mismo tiempo durante la interpretación de "Ji Ji Ji" trascendió la música y se convirtió en un fenómeno cultural que marcó a varias generaciones de fanáticos.
Aunque el ritual comenzó durante los años de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, alcanzó dimensiones inéditas en la etapa solista del músico. Cada recital del Indio movilizaba verdaderas peregrinaciones desde distintos puntos del país, con seguidores que viajaban cientos o miles de kilómetros para participar de un encuentro que muchos definían como una ceremonia colectiva más que como un simple concierto.
Uno de los hitos más recordados ocurrió en septiembre de 2013 en San Martín, Mendoza, donde más de 120.000 personas asistieron a un recital que batió récords de convocatoria para el rock nacional. La magnitud del evento fue tal que la cantidad de espectadores superó ampliamente la población de la ciudad anfitriona y consolidó al Indio como el artista más convocante de la historia del género en Argentina.
La leyenda continuó creciendo en los años siguientes. En Tandil, durante 2016, el recital reunió entre 150.000 y 200.000 personas según distintas estimaciones, convirtiéndose en uno de los espectáculos pagos más multitudinarios de la historia de la música argentina. Aquella noche, el propio Solari inmortalizó la escena con una frase dirigida a Mick Jagger: "El pogo más grande del mundo es este".
Sin embargo, el momento que terminó de instalar el mito fue el cierre de cada show con "Ji Ji Ji", la canción emblemática de Los Redondos lanzada en 1986. Cuando comenzaban a sonar los primeros acordes, miles de personas iniciaban un salto sincronizado que generaba imágenes impresionantes vistas desde el escenario y desde el aire. Con el paso del tiempo, el tema quedó definitivamente asociado al concepto del pogo más grande del mundo.
Más allá de los números, el fenómeno reflejó la capacidad única del Indio Solari para convocar multitudes y construir un vínculo emocional con su público. Sus recitales se transformaron en acontecimientos sociales capaces de movilizar ciudades enteras, generar récords de asistencia y convertir al rock argentino en protagonista de una de las expresiones colectivas más impactantes de la cultura popular contemporánea.