PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Provinciales > Día Mundial

La Iglesia ha cambiado su perspectiva sobre el suicidio

El padre Andrés Riveros habló sobre el cambio de mirada de la Iglesia y los encuentros que realizará la Catedral en septiembre.

Por Ana Paula Zabala
Hace 0 horas

Andrés Riveros, párroco de la Iglesia Catedral San Juan Bautista.

Cada 10 de septiembre, el Día Mundial para la Prevención del Suicidio pone sobre la mesa una problemática que durante mucho tiempo estuvo atravesada por silencios, prejuicios y estigmas. También dentro de las comunidades religiosas existieron miradas que hoy están siendo revisadas. “La Iglesia ha cambiado su perspectiva sobre el suicidio”, afirmó el presbítero Andrés Riveros, párroco de la Iglesia Catedral San Juan Bautista, durante una entrevista en Yo Te Invito.

El sacerdote abordó cómo se acompaña actualmente a las personas que atraviesan un sufrimiento profundo y también a las familias que perdieron a un ser querido por suicidio. La mirada, explicó, se aleja de la condena para acercarse a la comprensión, la escucha y la misericordia.

La reflexión coincide con una serie de actividades que comenzarán este jueves 10 de septiembre en la Catedral y continuarán durante los próximos dos jueves, con encuentros abiertos y gratuitos destinados a brindar herramientas para prevenir, reconocer señales de alarma y acompañar.

De la condena a una mirada de misericordia

Durante mucho tiempo, alrededor del suicidio circularon interpretaciones religiosas que vinculaban directamente esta muerte con el pecado y la condenación. Riveros explicó en Yo Te Invito que la Iglesia fue modificando la forma de comprender estas situaciones.

La evolución implica reconocer que detrás de una persona que llega a una situación extrema puede existir un sufrimiento profundo que condiciona sus decisiones. Frente a eso, la respuesta pastoral ya no puede construirse únicamente desde el juicio, sino desde la misericordia y el acompañamiento.

Ese cambio también alcanza a las familias. El duelo por suicidio suele estar atravesado por preguntas, culpa y la búsqueda permanente de explicaciones. Allí, sostuvo el sacerdote, la Iglesia tiene el desafío de acompañar y contener.

La propia Catedral sanjuanina viene trabajando desde hace tres años en esa dirección a través del Ministerio de la Escucha, un espacio que surgió al advertir que numerosas personas se acercaban a los confesionarios no necesariamente para confesarse, sino porque necesitaban contar lo que estaban atravesando y encontrar a alguien dispuesto a escucharlas.

Escuchar también puede ser una forma de prevenir

La experiencia del Ministerio de la Escucha permitió detectar problemáticas que atraviesan a quienes buscan ayuda: conflictos familiares, violencia, adicciones, soledad, dificultades económicas y también situaciones relacionadas con el suicidio.

El espacio funciona de manera gratuita y confidencial y está abierto a cualquier persona, independientemente de su religión. No reemplaza una terapia ni la intervención de profesionales de la salud mental, pero busca convertirse en una primera red de contención y orientación.

Para Riveros, hablar sobre suicidio también implica abandonar el miedo a poner el tema en palabras. Escuchar sin juzgar, prestar atención a los cambios en las personas cercanas y saber pedir ayuda forman parte de una construcción comunitaria de la prevención.

Tres jueves para hablar, aprender y acompañar

En ese contexto, la Catedral abrirá sus puertas durante tres jueves consecutivos de septiembre para generar espacios de reflexión y formación sobre suicidio y prevención.

El primero será este jueves 10 de septiembre, coincidiendo con el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. A las 20 horas se celebrará la denominada Misa de la Esperanza, dedicada especialmente a quienes murieron por suicidio y a sus familiares y seres queridos.

Al finalizar la celebración comenzará el primero de los encuentros de reflexión, con herramientas vinculadas a la prevención y al reconocimiento de señales de alarma.

La propuesta no terminará allí. El ciclo continuará durante los dos jueves siguientes, con la participación de profesionales y diferentes miradas que permitirán abordar la problemática desde la psicología, la filosofía, los testimonios personales y el acompañamiento espiritual.

Las actividades serán gratuitas, abiertas a toda la comunidad y sin inscripción previa.

Una Iglesia que busca acompañar antes que juzgar

El mensaje que Riveros dejó en Yo Te Invito atraviesa justamente ese cambio: comprender que una problemática tan compleja no puede reducirse a una explicación moral ni resolverse únicamente desde la fe.

La prevención necesita profesionales, redes de asistencia, familias, instituciones y también comunidades capaces de advertir cuando alguien está sufriendo.

Para la Iglesia sanjuanina, abrir las puertas de la Catedral para hablar explícitamente de suicidio representa también una forma concreta de mostrar esa transformación.

Allí donde durante décadas hubo silencios e incluso temor a hablar sobre la muerte por suicidio, hoy la propuesta es sentarse, escuchar, capacitarse y acompañar.

Y quizás ese sea uno de los principales mensajes de este 10 de septiembre: que frente al sufrimiento extremo, la primera respuesta no sea el juicio ni el silencio, sino la posibilidad de encontrar a alguien dispuesto a escuchar.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Más Leídas

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Últimas noticias

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD