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La impresión 3D se consolida como respuesta ante faltantes industriales
El ingeniero mecánico Manuel Galdeano analiza la evolución de la fabricación aditiva (3D). En San Juan, el sector industrial y minero ya apuesta por esta tecnología para fabricar piezas funcionales para sortear crisis de suministros con diseños locales.
La tecnología de impresión 3D ha dejado de ser una novedad para convertirse en un eslabón fundamental de la cadena productiva en San Juan. Según explicó a DIARIO HUARPE el ingeniero mecánico Manuel Galdeano, el rubro experimetó una notable maduración en la última década.
“Desde hace unos dos o tres años ya empezó a venir una nueva tanda de impresoras que son mucho más autónomas respecto a lo que teníamos hace cinco, seis o diez años atrás”, destacó el profesional, señalando que, técnicamente, hoy la sensorística permite confiar en que el proceso será eficiente sin requerir un control constante de la calibración.
Esta evolución permitió que la fabricación aditiva (nombre técnico de la impresión 3D) migre desde el simple merchandising hacia nichos mucho más específicos como la repuestería o la creación de piezas funcionales.
Galdeano advierte que, en este escenario, la verdadera competencia ya no es tener la máquina, sino el conocimiento técnico aplicado.
“Ya el propio uso de la impresora deja de ser una variable competitiva porque la impresora ya cualquiera la tiene. Entonces, quizás la competencia que uno tiene es saber diseñar, saber editar modelos”, afirmó.
Solución a la crisis de suministros
Uno de los mayores aportes de esta tecnología a la industria actual es su capacidad para resolver la falta de componentes que ya no se consiguen en el mercado. Cuando un repuesto original deja de fabricarse o no hay stock, la maquinaria corre el riesgo de quedar inutilizada.
“Si la pieza tiene que ser modificada por alguna razón, o porque el repuesto ya no se consigue comercialmente, la máquina o el vehículo pasa a estar obsoleto por no tener provisiones de repuestos. Entonces la única solución es la impresión 3D”, sentenció el ingeniero.
A diferencia de los métodos tradicionales como la inyección de plástico, que requieren matrices costosas y rígidas, la impresión 3D ofrece una versatilidad total.
“El diseño lo puedo modificar tantas veces yo quiera, no es como una matriz que la hago una vez y para hacer otra pieza tengo que hacer otra matriz nueva”, explicó Galdeano.
Esto permite que piezas individuales o de baja escala sigan siendo rentables y funcionales para las empresas.
Materiales para la industria y la minería
Para que una pieza impresa pueda desempeñarse en entornos exigentes, como los de la industria minera, se requiere el uso de materiales de ingeniería. Galdeano detalló que cada aplicación demanda condiciones específicas: si se necesita resistencia química se utiliza polipropileno, mientras que para engranajes sometidos a desgaste abrasivo se emplea la poliamida o nylon.
Para trabajar con estos insumos complejos, el equipamiento también debe ser más sofisticado.
“El primer paso sería poder adquirir una máquina que sea cerrada completamente. Cuando tenemos impresoras cerradas, tenemos más control de la atmósfera donde se está imprimiendo”, precisó el especialista.
Con este nivel de precisión, la tecnología 3D se posiciona en San Juan como una alternativa real que compite en calidad y prestaciones con las piezas inyectadas tradicionales.
Finalmente, el ingeniero asegura que no existen límites técnicos para esta expansión. “Tenemos desde lo más minúsculo hasta lo más grande que se puede. Simplemente es controlar el proceso porque es un fluido que se tiene que solidificar y en función de la estructura que yo tenga puedo ir depositándolo como yo quiera”, concluyó, proyectando un futuro donde la fabricación aditiva sea la norma y no la excepción en el soporte industrial.