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La inteligencia española concluyó que Marruecos aprovechó la crisis en Ceuta
Un informe de los servicios de inteligencia españoles sostiene que Rabat no planificó el ingreso masivo de migrantes.
POR REDACCIÓN
Los servicios de inteligencia de España concluyeron que el ingreso masivo de ciudadanos marroquíes a Ceuta no respondió a una operación previamente diseñada por el Gobierno de Marruecos. Sin embargo, el informe sostiene que las autoridades del país vecino dejaron avanzar la situación y posteriormente utilizaron la crisis con fines políticos y diplomáticos.
De acuerdo con la investigación, difundida por el diario El País, Rabat no organizó el desplazamiento de miles de personas hacia la frontera, aunque tampoco actuó para impedirlo cuando la movilización ya estaba en marcha. Por el contrario, la vigilancia en el paso fronterizo del Tarajal se redujo considerablemente, permitiendo que la multitud alcanzara la costa y cruzara hacia territorio español.
La principal hipótesis de los investigadores apunta a que las autoridades marroquíes detectaron una oportunidad para obtener rédito político una vez iniciada la crisis. Según esa interpretación, el episodio sirvió para volver a instalar en la agenda internacional los reclamos de Marruecos sobre Ceuta y Melilla y aumentar la presión diplomática sobre España.
La movilización comenzó tras la difusión de un mensaje falso en redes sociales y aplicaciones de mensajería. El rumor aseguraba que España no podría devolver de inmediato a quienes ingresaran nadando a Ceuta debido a una reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre las denominadas "devoluciones en caliente".
La desinformación se propagó rápidamente entre miles de jóvenes marroquíes, que interpretaron que podrían permanecer en territorio español sin ser repatriados. Durante julio las llegadas irregulares por vía marítima ya habían aumentado, pero el flujo se convirtió en una entrada masiva durante la celebración de la Fiesta del Trono en Marruecos.
El informe también señala que los servicios de inteligencia marroquíes no alertaron a España sobre la movilización que se organizaba en internet, pese a la estrecha cooperación en materia de seguridad entre ambos países.
Para los analistas españoles, no existen evidencias de una orden directa de los máximos organismos del Estado marroquí para organizar la crisis. No obstante, consideran que, una vez iniciada, las autoridades permitieron que avanzara y luego aprovecharon su impacto político.
Tras los hechos, medios cercanos al Palacio Real marroquí volvieron a reivindicar la soberanía sobre Ceuta y Melilla, calificándolas como territorios ocupados y sosteniendo que su situación actual resulta insostenible.
Por su parte, el Gobierno de Marruecos rechazó cualquier responsabilidad directa y atribuyó el episodio a la desinformación, a las redes de tráfico de personas y a una interpretación errónea de la legislación española. Además, destacó la colaboración posterior para reforzar la frontera y facilitar el retorno de parte de los migrantes.
El Gobierno español evitó responsabilizar de manera explícita a Rabat, aunque el presidente Pedro Sánchez calificó el ingreso masivo como un "ataque y una violación de la integridad territorial de España", una definición que motivó el despliegue de efectivos militares, fuerzas de seguridad y unidades navales en la zona.
De esta manera, la conclusión de los servicios de inteligencia plantea un escenario intermedio: Marruecos no habría planificado la movilización desde su origen, pero permitió que avanzara y terminó utilizándola para fortalecer su estrategia política y territorial.