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La OMS y OPS alertan por riesgo de epidemias tras los terremotos en Venezuela

A casi dos semanas de los devastadores sismos que dejaron miles de muertos y heridos, la OMS y la OPS advirtieron que Venezuela enfrenta un alto riesgo de brotes epidémicos.

POR REDACCIÓN

Hace 3 horas
La principal alarma sanitaria está vinculada a las enfermedades inmunoprevenibles. Créditos: REUTERS/Pablo Sanhueza

La emergencia provocada por los terremotos que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio ingresó en una nueva etapa. Mientras las posibilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen con el paso de los días, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtieron que el país enfrenta un elevado riesgo de epidemias debido al deterioro de las condiciones sanitarias y al colapso del sistema de salud.

Los organismos internacionales señalaron que la combinación de una baja cobertura de vacunación, miles de personas desplazadas viviendo en refugios temporales y hospitales con capacidad reducida configura un escenario propicio para la propagación de enfermedades transmisibles.

Uno de los principales focos de preocupación está puesto en las enfermedades inmunoprevenibles. El director del Departamento de Emergencias en Salud de la OPS, Ciro Ugarte, explicó que Venezuela ya presentaba niveles insuficientes de vacunación antes del desastre, situación que ahora incrementa el riesgo de brotes de enfermedades como el sarampión entre la población desplazada.

El especialista advirtió que los refugios representan el mayor desafío sanitario debido al hacinamiento y a las dificultades para garantizar condiciones adecuadas de higiene. En esos espacios, las enfermedades respiratorias y otras patologías prevenibles mediante vacunas pueden propagarse rápidamente si no se implementan medidas de prevención en forma inmediata.

Ante este panorama, la OPS evalúa lanzar campañas de vacunación focalizadas en las zonas más afectadas con el objetivo de proteger a la población vulnerable antes de que aparezcan brotes de mayor magnitud.

La calidad del agua potable constituye otro de los principales problemas. Numerosas redes de distribución resultaron dañadas por los terremotos y en distintos refugios el abastecimiento de agua segura es insuficiente. Esta situación incrementa el riesgo de enfermedades gastrointestinales, diarreas e infecciones, habituales después de desastres naturales de gran escala.

Los especialistas también alertaron sobre la exposición de la población a aguas servidas, residuos y cuerpos en descomposición, factores que favorecen la aparición de conjuntivitis, infecciones cutáneas y otras enfermedades transmisibles. A ello se suma el posible aumento de patologías transmitidas por vectores debido a las condiciones ambientales generadas tras los sismos.

Mientras tanto, el sistema sanitario venezolano enfrenta una presión extrema. La OPS informó que varios hospitales sufrieron daños estructurales y funcionan parcialmente, lo que limita la capacidad de respuesta frente al creciente número de pacientes.

Uno de los casos más críticos es el del Hospital José María Vargas, donde permanecen internadas 96 personas en un sector diseñado originalmente para apenas ocho camas. Además, las reservas de sangre se encuentran prácticamente agotadas, complicando la realización de cirugías de urgencia.

La situación también afecta al Hospital Rafael Medina Jiménez, cuya capacidad quedó reducida de 108 a solo 35 camas debido a los daños ocasionados por los terremotos. Como consecuencia, numerosos pacientes deben ser derivados a otros centros asistenciales que también trabajan al límite de sus posibilidades.

La OMS recordó que la emergencia sanitaria se desarrolla sobre un sistema de salud que ya presentaba importantes dificultades antes del desastre, con escasez de insumos, infraestructura deteriorada y una limitada disponibilidad de personal médico, factores que dificultan aún más la respuesta frente a la crisis.

Según el balance oficial más reciente, citado por la Agencia Noticias Argentinas, los terremotos dejaron al menos 2.954 personas fallecidas, 16.592 heridos y cerca de 16.000 personas que perdieron sus viviendas.

En paralelo, los equipos internacionales de rescate comenzaron a ser reemplazados por especialistas en salud pública y control epidemiológico, quienes concentran ahora sus esfuerzos en evitar una segunda tragedia vinculada a la aparición de brotes infecciosos.

Frente a este escenario, la OPS lanzó un llamado internacional para reunir 24 millones de dólares destinados a financiar los primeros seis meses de asistencia sanitaria y humanitaria para unas 700.000 personas afectadas. El director del organismo, Jarbas Barbosa, sintetizó el desafío al señalar que la prioridad ya no es únicamente rescatar sobrevivientes o reconstruir infraestructura, sino impedir que una crisis epidemiológica agrave aún más las consecuencias del desastre.

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