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La parrilla argentina que enamora a los hinchas en Dallas
En pleno banderazo argentino de Dallas, un asador regala sabor criollo y conquista a miles de hinchas.
Por Ana Paula Zabala - Enviada especial en EEUU Hace 2 horas
DALLAS, TEXAS. Mientras miles de argentinos comenzaron a copar las inmediaciones de Klyde Warren Park para participar del gran banderazo albiceleste previo al partido de la Selección Argentina frente a Austria, hubo algo que logró competir con las canciones, los bombos y las banderas celestes y blancas.
Entre camisetas de Messi, familias llegadas desde distintos puntos de Estados Unidos y turistas que recorrieron miles de kilómetros para acompañar a la Scaloneta, una columna de humo empezó a convertirse en punto de encuentro obligado. Allí estaba Santiago, conocido por todos simplemente como “El Bomba”, un asador profesional argentino que decidió cruzar el continente con una misión muy particular: enseñarles a los norteamericanos cómo sabe un verdadero asado argentino.
La escena parece sacada de una plaza de cualquier ciudad del país. Una parrilla encendida, cortes cocinándose lentamente y argentinos acercándose casi por instinto, guiados por el perfume de la carne. Pero sucede en pleno centro de Dallas, a miles de kilómetros de Buenos Aires, Rosario, Mendoza o San Juan.
Una parrilla que se volvió embajada argentina
En una ciudad donde los precios suelen sorprender a los turistas argentinos, la propuesta de Santiago llama aún más la atención.
“No cobro nada. Es a voluntad”, repite una y otra vez a quienes se acercan con desconfianza pensando que detrás de semejante despliegue habrá una cuenta difícil de pagar.
Sin embargo, su idea es otra. Más que un negocio, su proyecto busca transformarse en una experiencia cultural. Una forma de compartir con el mundo uno de los símbolos más representativos de la identidad argentina. Por eso, mientras algunos dejan unos dólares en una caja y otros simplemente agradecen, todos terminan llevándose una historia para contar. Porque la parrilla ya se convirtió en una de las grandes atracciones del banderazo argentino en Dallas.
El sueño de seguir a la Scaloneta
Santiago llegó hasta Texas impulsado por una pasión doble: el fútbol y el asado. Consciente de que el Mundial reúne a millones de personas de diferentes países, vio una oportunidad única para mostrar una de las tradiciones más queridas por los argentinos.
Su objetivo va mucho más allá de esta Copa del Mundo. La idea es seguir acompañando a la Selección Argentina durante el torneo y continuar recorriendo Estados Unidos una vez que finalice la competencia.
Entre sus planes aparece la posibilidad de instalar su parrilla en eventos deportivos norteamericanos, desde partidos de béisbol hasta encuentros de fútbol americano, llevando el ritual argentino a escenarios donde todavía muchos desconocen la diferencia entre una barbacoa tradicional y un auténtico asado criollo.
“Quiero que prueben cómo sabe realmente Argentina”, explica mientras acomoda las brasas y controla el punto de cocción.
Una marea celeste y blanca
El gran banderazo argentino comenzó a tomar forma desde temprano en Klyde Warren Park, uno de los espacios públicos más emblemáticos de Dallas.
Familias enteras, grupos de amigos y fanáticos llegados desde distintos rincones de Estados Unidos comenzaron a reunirse para cantar, compartir historias y vivir la previa de un nuevo compromiso mundialista de la Selección.
Las camisetas albicelestes dominan el paisaje. Los bombos marcan el ritmo. Las canciones futboleras se escuchan a varias cuadras de distancia.
Sin embargo, en medio de ese escenario, la parrilla del “Bomba” se transformó en un símbolo inesperado.
Porque si el fútbol logra unir a los argentinos alrededor del mundo, el asado parece tener exactamente el mismo poder.
Mucho más que comida
Cada persona que se acerca a la parrilla encuentra algo más que un plato de comida. Encuentra una conversación, una anécdota, un recuerdo de su ciudad de origen o simplemente una excusa para sentirse un poco más cerca de casa. Y eso, precisamente, es lo que convierte a la iniciativa de Santiago en algo especial.
Mientras la Selección Argentina busca seguir haciendo historia dentro de la cancha, él intenta hacer lo suyo fuera de ella: mantener viva la esencia argentina allí donde haya un hincha dispuesto a cantar por la camiseta.
En Dallas, al menos por un día, la embajada más concurrida no tuvo bandera oficial ni edificio diplomático. Tuvo brasas, humo, carne y el inconfundible sabor del asado argentino.