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La Policía Minera busca reforzar los controles en la provincia con tecnología
Ante el avance de proyectos mineros, el organismo trabaja en un esquema que combine inspecciones presenciales con monitoreo tecnológico y transmisión de datos en tiempo real.
POR REDACCIÓN
A medida que San Juan avanza hacia una nueva etapa de expansión minera, la Policía Minera prepara un nuevo esquema de fiscalización para hacer frente a uno de los principales desafíos de los próximos años: controlar emprendimientos cada vez más grandes y ubicados a cientos de kilómetros de los principales centros urbanos.
El organismo busca combinar la presencia de los inspectores en terreno con herramientas tecnológicas que permitan ampliar y hacer más eficiente el seguimiento de las operaciones mineras, especialmente en los sectores más remotos de la cordillera sanjuanina.
Actualmente, la Policía Minera fiscaliza, realiza seguimiento y controla todos los establecimientos y proyectos mineros de la provincia, independientemente de su tamaño o del mineral que extraigan.
Entre sus principales tareas se encuentra verificar el cumplimiento de la legislación ambiental minera, supervisar el avance de los requerimientos establecidos en las Declaraciones de Impacto Ambiental (DIA) y controlar que las observaciones realizadas durante las inspecciones sean corregidas dentro de los plazos establecidos.
El mismo esquema para todos los proyectos
Desde el organismo explicaron que la metodología de inspección se aplica tanto a proyectos de exploración como a minas metalíferas, productores de cal y explotaciones de otros minerales.
Las diferencias aparecen principalmente por la dimensión de cada emprendimiento.
En las operaciones de mayor escala, que suelen contar con equipos técnicos y profesionales especializados, la fiscalización se concentra en verificar la aplicación inmediata de la normativa ambiental minera y de seguridad e higiene laboral.
En las explotaciones más pequeñas, en cambio, el trabajo de control se complementa con un acompañamiento a los productores, orientado a mejorar el aprovechamiento de los recursos y reforzar las condiciones de seguridad.
La tecnología será clave para controlar las minas
El crecimiento proyectado de la actividad minera plantea la necesidad de avanzar hacia un modelo de fiscalización que no dependa exclusivamente de las inspecciones presenciales y la revisión administrativa.
Con varias operaciones de gran porte proyectadas para los próximos años, la Policía Minera considera necesario incorporar cada vez más herramientas tecnológicas para monitorear las actividades a distancia.
La intención es que la comunicación permanente y el envío de datos técnicos en línea se conviertan en herramientas centrales para el seguimiento.
La distancia de los yacimientos, las condiciones geográficas de la cordillera y la creciente complejidad de los proyectos hacen que la tecnología sea considerada una herramienta necesaria para sostener la capacidad de control.
Cámaras y equipos preparados para la alta montaña
La Policía Minera ya cuenta con vehículos preparados para operar en alta montaña y terrenos de difícil acceso, además de sistemas de comunicación permanente.
A esto se suman cámaras con transmisión continua instaladas en puntos estratégicos de minas en producción, que permiten ampliar la capacidad de seguimiento sobre determinadas actividades sin depender exclusivamente de la presencia física de los inspectores.
Estas herramientas forman parte de una estrategia que busca complementar los controles tradicionales con mecanismos de supervisión más constantes.
El desafío para los próximos años
El crecimiento de la minería en San Juan obligará a reforzar los mecanismos de fiscalización sobre emprendimientos cada vez más grandes y dispersos geográficamente.
El desafío para la Policía Minera será combinar las inspecciones en terreno, indispensables para verificar las condiciones de las operaciones, con sistemas tecnológicos que permitan mantener una supervisión permanente y en tiempo real sobre la actividad minera en la cordillera sanjuanina.