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La receta de pancitos rellenos de jamón y muzzarella para la familia
Una opción esponjosa con hierbas frescas y mucho queso para disfrutar en cualquier reunión familiar o con amigos.
POR REDACCIÓN
Cocinar en casa siempre tiene un encanto particular, especialmente cuando se trata de opciones que combinan texturas suaves con sabores conocidos por todos. Matías Cuco propone una forma sencilla de renovar la mesa con una masa que "incorpora jamón cocido y hierbas frescas directamente en la masa". Se trata de una alternativa ideal porque sus "rellenos más clásicos y rendidores" permiten que la preparación rinda mucho en cualquier tipo de encuentro informal o familiar.
Para poner manos a la obra, se requiere un kilo de harina, 50 gramos de levadura fresca y 20 gramos de sal. La lista de ingredientes se completa con una cucharadita de aceite, 600 centímetros cúbicos de agua tibia y 100 gramos de manteca. Para el alma de la receta se usan 250 gramos de jamón cocido, hierbas frescas como romero, tomillo y orégano, 200 gramos de muzzarella y 150 gramos de queso sardo o parmesano para el toque final.
El primer paso consiste en colocar la harina en un recipiente amplio formando una corona. En los bordes se distribuye la sal, mientras que en el centro se vuelca la mezcla de levadura con agua tibia.
Poco a poco se empiezan a unir los elementos y se suma la manteca, que puede estar derretida o en punto pomada según la preferencia de cada uno. Una vez que la mezcla toma consistencia, se traslada a la mesada para trabajarla hasta obtener una masa lisa y homogénea. En este punto se agrega el jamón y las hierbas, para luego dejar que el bollo descanse hasta que logre duplicar su volumen.
Cuando la masa ha crecido, se debe desgasificar para eliminar el aire generado antes de formar pequeños bollos de unos 50 gramos. En el centro de cada uno se coloca un trozo del queso, ya que el "relleno de muzzarella aporta el toque cremoso que los convierte en una opción difícil de resistir".
Una vez cerrados, se acomodan en una fuente con aceite o manteca y se llevan al horno a 180 grados por 20 minutos. Al sacarlos, se añade el queso sardo o parmesano por encima y se hornean cinco minutos adicionales para lograr un gratinado sabroso.
Esta preparación está pensada para cuatro comensales y tiene la gran ventaja de que los pancitos "pueden prepararse con anticipación y recalentarse antes de servir". Con una corteza dorada y un corazón fundente, esta propuesta se vuelve un recurso práctico para lucirse en la cocina con elementos simples que suelen estar presentes en cualquier hogar.