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La salida de Grupo México complica la licitación del Belgrano Cargas y genera dudas en San Juan
La empresa se retiró tras proyectar inversiones por US$ 3.000 millones. La decisión abre interrogantes sobre la modernización ferroviaria y la logística minera de la provincia.
La privatización del Belgrano Cargas quedó condicionada tras la decisión de Grupo México Transportes (GMXT), el único oferente extranjero, de abandonar la licitación a pocas semanas de la apertura de las propuestas técnicas, prevista para el 11 de noviembre. La salida de la compañía reduce la competencia en el proceso y genera incertidumbre sobre las inversiones que permitirían modernizar la red ferroviaria, una infraestructura estratégica para el desarrollo minero de San Juan y otras provincias del interior.
La empresa mexicana había proyectado invertir hasta US$ 3.000 millones durante cinco años para operar las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza, con una concesión prevista por 50 años. Sin embargo, resolvió no continuar con su participación tras plantear objeciones al esquema de acceso abierto establecido por el Gobierno nacional.
Según fuentes vinculadas a la compañía, uno de los principales desacuerdos estuvo relacionado con las condiciones de competencia entre los operadores ferroviarios. El modelo previsto obliga al concesionario a administrar y mantener las vías, pero también a permitir que otros trenes circulen por la infraestructura mediante el pago de un peaje. Desde el grupo consideraban que los pliegos no precisaban suficientemente cómo se aplicaría ese sistema y que podía favorecer propuestas con menores inversiones iniciales.
La firma había mantenido reuniones con funcionarios nacionales, entidades financieras y representantes de Estados Unidos. Además, contaba con el respaldo potencial de organismos de financiamiento estadounidenses y había establecido una alianza con la empresa Wabtec para incorporar tecnología ferroviaria.
Pese a esas gestiones, la compañía comunicó que decidió no avanzar en la contienda. Su retiro no implica, por sí mismo, la cancelación formal de la licitación, pero modifica el escenario a pocos días de una instancia decisiva.
Qué puede cambiar para San Juan
Para San Juan, el futuro de la concesión tiene relevancia por las necesidades logísticas de la actividad minera, en particular de los proyectos metalíferos y de cobre que requieren trasladar grandes volúmenes de insumos y producción. Una red ferroviaria modernizada podría contribuir a reducir costos de transporte y mejorar la conexión de las zonas productivas de Cuyo con los centros logísticos y los puertos de exportación.
La Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) destacó recientemente que la concesión del Belgrano Cargas representa una oportunidad para fortalecer la infraestructura que demandará el crecimiento del sector durante las próximas décadas. La entidad señaló que la expansión de los proyectos de litio y cobre requerirá soluciones eficientes para trasladar cargas desde las regiones productivas hasta los centros de procesamiento, almacenamiento y exportación.
Aunque buena parte de los proyectos de litio se concentra en el Noroeste Argentino, San Juan también tiene interés en la mejora de los corredores de transporte por las perspectivas de crecimiento de la minería metalífera. En ese contexto, la disponibilidad de una red ferroviaria con mayor capacidad operativa podría favorecer la competitividad de los emprendimientos y facilitar el movimiento de maquinaria, insumos industriales y minerales.
Sin embargo, el impacto concreto para la provincia dependerá de las condiciones que se establezcan en la concesión, las inversiones que finalmente se ejecuten y la conectividad efectiva entre la red ferroviaria y los proyectos mineros sanjuaninos. La salida de Grupo México no significa que esas oportunidades queden descartadas, pero sí deja al proceso sin uno de los interesados que había presentado el plan de inversión más ambicioso.
Menos competencia y dudas sobre las inversiones
Tras la decisión de la firma mexicana, el consorcio integrado por Aceitera General Deheza (AGD), Bunge, Cargill, Louis Dreyfus y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) quedó entre los principales interesados en la licitación. También manifestaron interés el Grupo Roggio y la minera Rio Tinto, que podría incorporarse como socia inversora de un concesionario.
El proceso contempla la concesión de 7.594 kilómetros de vías distribuidos en 16 provincias, correspondientes a las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza. El esquema busca que el sector privado se haga cargo de la administración y el mantenimiento de la infraestructura, mientras distintos operadores utilizan las vías para transportar mercaderías.
Los pliegos también permiten acceder al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) cuando se comprometan al menos US$ 200 millones para renovar vías y se ejecute el 40% de esa inversión durante los primeros dos años, bajo las condiciones establecidas para el régimen.
La salida del principal competidor extranjero abre interrogantes sobre el alcance de las inversiones que finalmente se comprometerán y las condiciones que tendrá la futura operación ferroviaria. Para San Juan, donde la expansión minera exige mejorar la infraestructura de transporte, la definición del proceso será relevante para conocer si el sistema podrá responder a las necesidades logísticas de los próximos años.
Por ahora, la licitación continúa con menos participantes potenciales y sin la propuesta de US$ 3.000 millones que había anunciado Grupo México. El resultado determinará si la concesión consigue atraer capital suficiente para modernizar la red y ofrecer mejores condiciones de transporte a las economías regionales.