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La Trochita: el tren centenario que aún recorre la Patagonia entre vapor, salamandras y paisajes de película
Con locomotoras de más de 100 años, vagones de madera y una trocha de apenas 75 centímetros, el Viejo Expreso Patagónico invita a viajar al pasado. Su historia, los recorridos turísticos y lo que hay que saber antes de subir.
Por Ana Paula Zabala Hace 0 horas
El silbato anuncia su llegada mucho antes de que aparezca la locomotora. Después, una enorme nube de vapor, el ruido de los mecanismos y una formación de antiguos vagones de madera completan una escena que parece detenida en el tiempo. Pero no es una película ni una recreación histórica: es La Trochita, uno de los trenes más emblemáticos de la Argentina.
Su nombre oficial es Viejo Expreso Patagónico y lleva más de un siglo formando parte de la historia ferroviaria del país. Hoy permite a los turistas disfrutar de una experiencia singular: viajar en un auténtico tren a vapor mientras atraviesan los paisajes de la Patagonia.
El tren que ayudó a conectar la Patagonia
Su construcción comenzó en 1922, con el objetivo de integrar localidades que permanecían prácticamente aisladas. El tendido avanzó lentamente debido a las enormes distancias y las difíciles condiciones geográficas.
En 1945, finalmente, el ferrocarril llegó a Esquel. Su recorrido original unía Ingeniero Jacobacci, en Río Negro, con Esquel, en Chubut, a través de aproximadamente 402 kilómetros de vías.
Durante décadas transportó pasajeros, alimentos, correspondencia, lana y otras mercaderías. Para numerosas comunidades, la llegada del tren significaba mucho más que un viaje: era una conexión fundamental con el resto del país.
En 1993 dejó de prestar su servicio regular, pero su historia no terminó allí. La recuperación turística permitió conservar parte de sus instalaciones y material rodante. En 1999 fue declarado Monumento Histórico Nacional.
Locomotoras centenarias y salamandras a leña
Una de las grandes particularidades de La Trochita está en su nombre. Sus vías tienen apenas 75 centímetros de separación, una medida considerablemente menor que la de los ferrocarriles convencionales.
Sus locomotoras Baldwin y Henschel fueron fabricadas en 1922, en Estados Unidos y Alemania, respectivamente. Mantenerlas funcionando es un verdadero desafío: muchas piezas ya no se consiguen comercialmente y deben fabricarse artesanalmente en los talleres ferroviarios.
Los vagones también conservan detalles originales. Construidos principalmente en madera, cuentan con salamandras a leña para calefaccionar el interior, un elemento fundamental durante los rigurosos inviernos patagónicos.
En algunos servicios, el paseo incluye un coche comedor donde los pasajeros pueden disfrutar de una bebida caliente mientras contemplan el paisaje. Además, los guías relatan la historia del ferrocarril y explican sus particularidades técnicas.
La experiencia puede completarse con visitas a museos y espacios ferroviarios que conservan fotografías, herramientas y objetos históricos.
Los recorridos que pueden hacerse actualmente
Aunque originalmente atravesaba más de 400 kilómetros, hoy La Trochita ofrece paseos turísticos en diferentes sectores de su antiguo trazado.
Esquel – Nahuel Pan (Chubut). Es el paseo más conocido. Recorre unos 18 kilómetros por tramo y dura aproximadamente tres horas entre ida, parada y regreso. En Nahuel Pan se puede visitar el Museo de Culturas Originarias y conocer artesanías de la comunidad mapuche-tehuelche.
El Maitén – Ingeniero Bruno Thomae (Chubut). El recorrido completo abarca unos 52 kilómetros entre ida y vuelta. Incluye una parada en el puente sobre el río Chubut y permite conocer los talleres donde se reparan las locomotoras centenarias. También se ofrecen variantes más cortas.
El Maitén – Ñorquinco (Chubut y Río Negro). Es una excursión especial que permite atravesar el límite provincial y llegar a Ñorquinco. Incluye paisajes de estepa, el puente sobre el río Chubut y tiempo para recorrer la localidad. Sus salidas son ocasionales y requieren confirmación previa.
Ingeniero Jacobacci – Empalme 648 (Río Negro). Este paseo atraviesa unos 15 kilómetros de estepa patagónica y contempla una parada gastronómica. Sin embargo, el operador provincial informa que el servicio está actualmente no disponible, sin salidas confirmadas para 2026.
Administración pública: conviene confirmar antes de viajar
La Trochita no depende de una única empresa privada. En Chubut funciona bajo la órbita del Gobierno provincial, a través del Ministerio de Producción, mientras que el sector rionegrino está a cargo de Tren Patagónico.
Esta particularidad hace especialmente importante consultar el estado del servicio antes de organizar el viaje. Las salidas pueden modificarse por mantenimiento, cuestiones operativas o medidas de fuerza del personal ferroviario.
Un paro puede frustrar una excursión planificada con mucha anticipación, especialmente para quienes recorren cientos de kilómetros para conocer el tren. Por eso, la recomendación es sencilla: confirmar la salida directamente con la estación, incluso si ya se compraron los pasajes.
Para octubre de 2026, Chubut anunció 40 salidas programadas, distribuidas entre Esquel y El Maitén, con una segunda locomotora incorporada al servicio de Esquel.
Un museo que todavía está en movimiento
La experiencia no termina cuando el tren regresa a la estación. En Esquel funciona un espacio ferroviario histórico y en El Maitén se pueden visitar el museo y los talleres, donde todavía se conservan máquinas, herramientas y documentos del antiguo ferrocarril.
Allí se comprende por qué La Trochita es mucho más que una atracción turística. Cada locomotora que vuelve a encenderse representa el trabajo de generaciones de ferroviarios y la supervivencia de una tecnología centenaria.
Porque subir a La Trochita no es solamente hacer un paseo por la Patagonia. Es viajar en el mismo tren que, durante décadas, ayudó a unirla.