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Las hijas de Lanata desesperadas por la herencia: quién las frena de tener la plata
Bárbara y Lola Lanata enfrentan serias dificultades económicas al no poder concretar la venta del inmueble en Uruguay.
POR REDACCIÓN
La disputa por los bienes de Jorge Lanata suma un nuevo capítulo con el freno en el proceso sucesorio que afecta a sus herederas. Bárbara y Lola Lanata atraviesan un escenario económico complejo debido a las trabas para disponer de la herencia del periodista, donde el foco de la tensión se centra de manera directa en una lujosa residencia ubicada en Punta del Este.
La periodista Marina Calabró brindó precisiones sobre el estado actual de las jóvenes y el patrimonio en el programa Primicias Ya. "Las hijas están apretadas económicamente porque no vieron un mango de la sucesión", afirmó la conductora sobre la coyuntura que atraviesan las jóvenes. A la hora de referirse al origen del problema financiero, señaló: "El problema es la casa de Punta del Este que si fuera por la ley uruguaya sería 100 por ciento para las hijas".
La intención de Bárbara y Lola es concretar la venta de la finca en territorio uruguayo para acceder a los fondos, pero surgen posturas contrapuestas respecto al precio fijado para la operación inmobiliaria. "La quieren vender pero tiene un valor de mercado de un millón quinientos mil dólares pero Elba lo quiere hacer a dos millones quinientos mil y no hay compradores por ese valor", sostuvo Calabró al detallar las diferencias con Elba Marcovecchio.
El escenario para las herederas se complejizó a raíz de un compromiso legal asumido previamente sobre el inmueble. "Las hijas firmaron algo que les cede a Elba un tercio de la casa y al no poder vender, esto les traba toda la sucesión", explicó Marina sobre el documento que frena el avance del trámite. La conductora también retrató el impacto cotidiano de esta situación en la vida de las jóvenes: "No tienen dinero para mantener el nivel de vida que tenían, no tienen un peso… Las chicas están desesperadas".
A la imposibilidad de desprenderse del inmueble se le añaden los elevados costos fijos requeridos para su conservación diaria. Durante la misma emisión periodística, Gustavo Descalzi enumeró los montos que demanda la propiedad mientras permanece congelada la negociación en el mercado. "Tienen que pagar dos impuestos municipales cerca de 30 mil dólares, hay un impuesto de patrimonio, y los servicios de luz, gas, jardinería, mantenimiento, que sería un aproximado de 50 mil dólares", informó el cronista.
De este modo, la residencia en las costas uruguayas se consolida como el eje central del desacuerdo por el patrimonio del comunicador. Mientras los gastos corren y la venta continúa estancada por la falta de un valor de acuerdo, la diferencia entre Bárbara, Lola y la viuda del periodista mantiene sin resolución la liquidación final de la herencia.