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Las historias de las 19 mujeres que buscan ser Reina de las Personas Mayores en San Juan
Desde los 60 hasta los 88 años, las candidatas representan a sus departamentos con trayectorias marcadas por el trabajo, la familia, la solidaridad y las ganas de seguir aprendiendo.
POR REDACCIÓN
Cada una llega con una historia de vida, una comunidad que la acompaña y la ilusión de convertirse en Reina o Virreina Provincial de las Personas Mayores. Las candidatas de los 19 departamentos de San Juan representan mucho más que una corona: son mujeres que, a través de sus experiencias, muestran distintas formas de transitar la adultez mayor, mantenerse activas y seguir construyendo proyectos.
La elección es una oportunidad para reconocer los recorridos personales, poner en valor los aprendizajes acumulados y visibilizar la realidad de quienes atraviesan esta etapa de la vida. También busca transmitir a otras personas mayores la importancia de sostener la autonomía, la independencia, la participación social y los derechos conquistados.
Las representantes departamentales llegan a la instancia provincial con el respaldo de sus familias, vecinos, centros de jubilados, clubes y organizaciones comunitarias. La nueva reina y virreina sucederán a Silvia Maldonado y Ramona de la Cruz Solar, quienes ocuparon esos lugares durante el último año.
Detrás de cada banda hay historias de trabajo rural, docencia, militancia comunitaria, vocación artística, solidaridad, aprendizaje y superación. Estas son las mujeres que representan a los departamentos sanjuaninos.
Las candidatas y sus historias
Albardón: Sonia Sánchez, una pionera en el fútbol
A sus 64 años, Sonia Sánchez recuerda con orgullo haber presidido en dos oportunidades el Club Sport Argentino y haberse convertido en la primera mujer en dirigir una liga de fútbol, la de Albardón-Angaco. Aunque reconoce que se trata de ámbitos históricamente masculinizados, consiguió construir su propio espacio y desarrollar una pasión por el deporte que hoy disfruta desde la tribuna, acompañando a sus cinco hijos y 13 nietos. También tiene un bisnieto. Cocinera de las cuadrillas rurales durante años, llegó a preparar comida para 200 personas y obtuvo premios en el concurso Plato Dulce de su departamento.
Angaco: Adriana del Valle Riveros, una vida para disfrutar en familia
La representante del club municipal de adultos mayores Eterna Juventud tiene 67 años y una familia que sigue creciendo: cinco hijos, 10 nietos, un bisnieto y otros dos nietos y un bisnieto en camino. Jubilada después de trabajar en fincas, viñedos, chacras y otros establecimientos, hoy dedica su tiempo a bailar, hacer gimnasia, jugar al sapo y al tejo, y compartir actividades con sus amigas. Una de sus mayores pasiones es andar en bicicleta: recorre caminos de Angaco y Albardón e incluso pedalea unos 15 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta para visitar San Expedito.
Calingasta: Patricia Gerónimo de Medrano, una docente que encontró su hogar en Barreal
Conocida como Pato, llegó desde Jujuy a Barreal en 1991, cuando trasladaron a su esposo por motivos laborales. Desde entonces considera a Calingasta su hogar. Tiene 60 años, cuatro hijos y una nieta, y espera la llegada de otros dos nietos. Después de más de 27 años como docente de distintos niveles, disfruta de una jubilación llena de actividades: participa en un centro de adultos mayores, hace teatro, folclore, básquet, zumba y canta en dos coros. También conduce un programa radial religioso y se formó en diseño e indumentaria textil.
Capital: Lola Rodríguez, una corona como reconocimiento al trabajo comunitario
A sus 80 años, Lola Rodríguez nunca imaginó llevar una banda y una corona. Su postulación surgió del reconocimiento de sus pares de la Unión Vecinal de Villa del Carril y de la biblioteca Juana Manso, donde participa activamente y ocupa la vicepresidencia. Viuda, madre de cuatro hijos, abuela de nueve nietos y bisabuela de seis, disfruta de compartir cuentos con los más pequeños, bailar en la intimidad de su casa y cuidar las plantas de su jardín. Para ella, la candidatura representa también un homenaje al trabajo comunitario que desarrolló junto a su esposo, uno de los impulsores de la conexión de gas en la zona.
Caucete: Hortensia Fiheroa de Posse, el orgullo de una familia de docentes
A los 88 años, Hortensia lleva la representación de Caucete desde el grupo municipal de adultos mayores Felicidad. Allí participa de clases de gimnasia y folclore, mientras que en su casa practica yoga con las rutinas que le enseñó uno de sus hijos, profesor de Educación Física. Es madre de seis hijos, todos docentes, tiene 15 nietos y tres bisnietos. Durante su vida laboral se desempeñó como costurera. Al recordar a su familia, destaca que siempre deseó que sus hijos estudiaran y obtuvieran un título, algo que ella no pudo hacer porque no tuvo la oportunidad de asistir a la escuela.
Chimbas: Antonia del Carmen Aguilera, del cuidado personal al escenario teatral
Con 78 años y casi 57 de matrimonio, Antonia del Carmen Aguilera mantiene una agenda activa entre su familia y las actividades del Centro de Jubilados Todos a San Patricio. Es madre de seis hijos, abuela de 12 nietos y bisabuela de tres. Después de dedicarse durante años a la estética y la depilación, encontró nuevas motivaciones en la gimnasia, el folclore, las manualidades y la actuación. Integra el elenco teatral del centro, con el que prepara su segunda obra. Recuerda especialmente la experiencia de presentar el primer espectáculo ante un público fuera de la institución, una oportunidad que describe como una de las más importantes de su vida.
Iglesia: Raquel Cabello, la resiliencia como forma de vida
Conocida como Paca, Raquel Cabello tiene 61 años y encuentra en el cuidado de su familia una fuente de aprendizaje cotidiano. Convive con su padre, Walberto, de 92 años, y con uno de sus nueve hijos, de 39 años, que es ciego. Esa experiencia, explica, fortaleció su paciencia, su capacidad de resiliencia y el amor con el que enfrenta cada jornada. Viuda y abuela de 11 nietos, también reserva tiempo para caminar por la Villa de Iglesia, llevar a los chicos a la plaza, cocinar sus tradicionales pastelitos de pollo con jamón y queso y salir a bailar cumbia y cuarteto.
Jáchal: Graciela Emilce de los Santos, la abuela que conquista TikTok
En San José de Jáchal y Bella Vista todos la conocen como Grace. A sus 66 años, esta madre y abuela de cuatro varones utiliza TikTok para compartir videos humorísticos y musicales con los que busca hacer reír a sus seguidores. Durante años trabajó en la estación de servicio del Automóvil Club Argentino, un lugar de paso habitual para los vecinos. Tras jubilarse, continuó atendiendo un comercio, preparando budines saludables y participando de Emaús. Su identidad jachallera atraviesa cada relato: destaca su vínculo con la cultura local y con la historia de su familia, ligada a la tradicional Cueca de la Patria.
9 de Julio: María Sabina Muro, una historia de actividad y superación
Para su familia, es Yaya. A los 70 años, María Sabina Muro representa a los espacios municipales Recreación Saludable y Neuro Vida, donde realiza estimulación, gimnasia y bailoterapia. Después de superar un accidente cerebrovascular sin secuelas, encontró en esas actividades una forma de mantenerse activa y compartir su experiencia con otras mujeres. Es madre de tres hijos y abuela de 11 nietos. Durante años combinó las tareas del hogar con la costura, una actividad en la que se destacó por confeccionar vestidos de novia, de quince años y prendas para cortejos infantiles.
Pocito: Martha Demartini, el arte y la danza como proyectos de vida
A los 64 años, Martha Demartini mantiene una intensa actividad artística. Representa al Centro de Jubilados Abuelos Unidos, donde además integra la comisión directiva como revisora de cuentas y enseña folclore a otras mujeres mayores. También participa en la Agrupación de Artistas Independientes Alma Folclórica, con la que llevó la cultura sanjuanina a festivales de Córdoba. A eso suma clases de tango y presentaciones junto a su esposo, su compañero de baile. En 2024 había quedado como virreina y ahora vuelve a participar con un mensaje para sus pares: “La vida no se acaba con la jubilación”, sino que puede abrir una etapa con nuevas oportunidades.
Rawson: Susana Castro, una jubilada que no deja de sumar actividades
A los 73 años, Susana Castro continúa con algunas de las rutinas de peluquería y estética que marcaron su vida laboral. Al mismo tiempo, participa en el Centro de Jubilados Resistir, donde realiza baile, pintura y gimnasia. Fue allí donde sus compañeros la alentaron a convertirse en candidata departamental, una propuesta que al principio le generó vergüenza, pero que terminó aceptando gracias al apoyo recibido. Es madre de tres hijos, abuela de ocho nietos y bisabuela de siete. Sobre esta experiencia, reconoce que sus amigos tenían razón al animarla a vivir una etapa que hoy disfruta con entusiasmo.
Rivadavia: Mónica Muggiani, espiritualidad y esperanza
Mónica Muggiani tiene 63 años y una trayectoria vinculada a la Historia, la investigación y la docencia universitaria, además de haberse desempeñado como regente de la Escuela de Enología. Ahora representa al barrio Cesap desde una mirada atravesada por la espiritualidad ignaciana y su deseo de compartir experiencias con personas mayores y jóvenes. Hace poco atravesó un tratamiento oncológico con quimioterapia y decidió asumir la candidatura con el apoyo de su guía espiritual. Madre de tres hijos y abuela de tres nietos, considera que esta participación es una forma de llevar a la práctica sus convicciones y transmitir esperanza.
San Martín: María Esther Pezé, una reina de toda la vida
La Gringa, como la conocen, tiene 81 años y seis meses, y una larga historia de coronas: fue reina en el secundario, de la primavera, del club Unión Sport, de los viñateros y de los maestros. Ahora vive esta candidatura de otra manera. “Ser reina ahora es distinto, de grande una ya no compite, sino que se deja mimar por los que la rodean”, sostiene. Viuda y madre de seis hijos, tiene 10 nietos y siete bisnietos que la acompañan en esta experiencia. Es costurera, tejedora, cocinera y aficionada a los juegos de cartas y lotería. También disfruta de recitar en reuniones familiares y compartir su vida cotidiana con Susi, su perra.
Santa Lucía: Rosita Taillant, la solidaridad como compromiso cotidiano
Rosita Taillant representa al barrio El Vivero, donde vive desde hace más de 25 años. Su madre, Anita, de 88 años, es una de sus grandes compañeras: comparten la casa, las series coreanas y las novelas turcas. Jubilada como docente de Lengua y Literatura, con experiencia en primaria, secundaria y educación para adultos, Rosita también practica yoga, hace gimnasia y elabora artesanías. Además, participa en campañas solidarias con un grupo de vecinas. Durante este año colaboraron con la entrega de pañales, ropa y otros elementos a Neonatología del Hospital Rawson, y asistieron a familias afectadas por los incendios. Tiene cuatro hijos y cuatro nietos.
Sarmiento: Tomasa Patrocinia González, la alegría de bailar rancheras
A sus 83 años, Tomasa Patrocinia González prefiere que la llamen Yaya, como hacen sus 17 nietos. Viuda y madre de seis hijos, encuentra una de sus mayores alegrías en reunir a su familia alrededor de la mesa, especialmente cuando sus nietos llegan desde Mendoza. También disfruta de compartir mates con amigas y bailar rancheras junto a los integrantes del Centro de Jubilados Manos Laboriosas, de Colonia Fiscal Norte, que la eligieron como representante. Para ella, la música y el encuentro con otros son parte esencial de una vida que sigue disfrutando en comunidad.
Ullum: Adriana Inés Cortez, el sueño de crear un espacio para las infancias
Adriana Inés Cortez tiene 60 años, está casada, es madre de tres hijos y abuela de seis nietos, con otro en camino. Uno de sus grandes anhelos es impulsar una guardería con comedor para bebés, niñas y niños de Ullum. De joven quiso ser maestra jardinera, pero la falta de opciones educativas en el departamento dificultó ese camino. Trabajó haciendo tortas por encargo y luego pasó 17 años en una fábrica de aceite de oliva. Hoy representa al grupo de baile urbano Kids, coordinado por uno de sus sobrinos, y aprovecha cada oportunidad para alentar a niños y jóvenes a estudiar y aprovechar las posibilidades educativas disponibles.
Valle Fértil: Carlina Díaz, el regreso a la tierra de sus raíces
Carlina Díaz tiene 65 años y una historia marcada por su vínculo con Valle Fértil. Nació en Baldes del Rosario, cerca de Ischigualasto, y siendo niña llegó a la ciudad de San Juan para trabajar como niñera y ser criada por una familia. Allí se casó con un vallisto, tuvo seis hijos y desarrolló una trayectoria laboral en el Ministerio de Educación, donde fue creciendo desde tareas de portería hasta funciones administrativas. Hace cinco años, después de jubilarse junto a su esposo, regresó a San Agustín de Valle Fértil. Participa del coro, baila folclore, hace actividad física y continúa capacitándose: estudió tejidos y actualmente cursa artesanías en cuero.
25 de Mayo: María Inés Falcón, la decisión de volver a estudiar a cualquier edad
Muñeca es el apodo de María Inés Falcón, quien representa a 25 de Mayo después de tomar una decisión que tenía pendiente desde hacía décadas: terminar la secundaria. Años atrás había dejado los estudios en segundo año para cuidar a sus padres. Ahora, mientras participa de las actividades del centro de jubilados de Tupelí, estudia matemática, geometría, literatura, historia, geografía y psicología. También practica newcom en el equipo Las Golondrinas, en Rivadavia. Es madre de tres hijas y abuela de dos nietos. Su próximo objetivo, una vez que obtenga el título secundario, es ingresar a la universidad para estudiar Artes Plásticas. “He descubierto que nunca es tarde para estudiar”, afirma.
Zonda: María Beatriz Vrabo, autonomía y compromiso con su comunidad
María Beatriz Vrabo tiene 60 años y representa al grupo municipal de adultos mayores de Zonda, un espacio que le ofrece contención y oportunidades para compartir con sus pares. Alrededor de 40 personas se reúnen los martes y jueves para hacer gimnasia, bailar, cantar y jugar al sapo y al tejo. Fuera de esas actividades, comparte su tiempo con su esposo, sus 10 hijos y sus 11 nietos. También desarrolla una intensa labor religiosa como integrante de una iglesia evangélica, donde enseña a los niños, visita hogares para predicar y colabora con las iniciativas destinadas a reunir fondos para construir una sede propia.
Una elección que busca reconocer las experiencias de vida
Las candidatas llegan a la elección provincial desde recorridos muy distintos, pero comparten una característica: mantienen vínculos con sus comunidades y proyectos personales que continúan más allá de la jubilación. Algunas encontraron en el arte y la danza una nueva etapa; otras fortalecieron su participación social, retomaron estudios, se volcaron a la solidaridad o sostuvieron sus actividades familiares.
La elección de Reina y Virreina de las Personas Mayores busca poner en valor esas experiencias y reconocer el aporte de quienes siguen participando activamente en la sociedad. Más allá del resultado, cada representante lleva a la instancia provincial una historia que refleja los desafíos, las oportunidades y las formas de disfrutar esta etapa de la vida.