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Las partes de frutas y verduras que solemos tirar y tienen más fibra de lo esperado
Una investigación británica analizó 12 alimentos y descubrió que las cáscaras, semillas y tallos pueden aportar más fibra que las partes que habitualmente consumimos.
POR REDACCIÓN
Las cáscaras, semillas y tallos de frutas y verduras que habitualmente terminan en la basura podrían ser una fuente importante de fibra para la alimentación diaria. Así lo reveló una investigación del King's College de Londres, que analizó 12 productos frescos y descubrió que, en diez de ellos, las partes descartadas contenían una mayor concentración de este nutriente que las porciones tradicionalmente consumidas.
El estudio, publicado en la revista científica International Journal of Food Sciences and Nutrition, comparó el contenido de fibra presente en la pulpa de diferentes alimentos con el de sus cáscaras, semillas, tallos y otras partes que suelen eliminarse durante la preparación de las comidas.
Los investigadores encontraron que estos componentes representan entre el 25% y el 48% del peso total de los productos analizados. Esto significa que una parte considerable de los alimentos comprados puede terminar desechándose, incluso cuando contiene nutrientes aprovechables.
Cuáles son las frutas y verduras con más fibra en sus partes descartadas
Uno de los resultados más llamativos se registró en el ananá. Según el análisis, su cáscara y su centro presentaron un contenido de fibra 453,7% superior al de la pulpa, lo que equivale a más de cinco veces la cantidad encontrada en la parte que habitualmente se consume.
La calabaza anco también mostró diferencias importantes. La combinación de su piel y sus semillas alcanzó los 9,25 gramos de fibra por cada 100 gramos, una cantidad comparable con la de algunos cereales ricos en salvado.
Por su parte, la corteza de la sandía registró 2,10 gramos de fibra por cada 100 gramos, una proporción semejante a la que puede encontrarse en una rebanada de pan integral.
Sin embargo, los resultados no fueron iguales en todos los alimentos. En el caso del brócoli, el tallo presentó un 28,4% menos de fibra que los ramilletes, mientras que en el hinojo la parte interior comestible también superó a las capas externas.
Estos hallazgos demuestran que no todas las partes que normalmente se descartan contienen más nutrientes, por lo que su aprovechamiento debe evaluarse de manera particular.
Cómo aprovechar mejor los alimentos en casa
Los especialistas explicaron que incorporar algunas de estas partes a las preparaciones puede ser una manera de aumentar el consumo de fibra y, al mismo tiempo, reducir el desperdicio de alimentos.
Entre las alternativas mencionadas se encuentra consumir el kiwi con su piel, siempre que esté bien lavado y resulte agradable al paladar, utilizar los tallos de brócoli en salteados o sumar las semillas del morrón a determinadas recetas.
La doctora Rachel Gibson, profesora de Nutrición y Dietética y responsable del proyecto, destacó que una proporción importante de los alimentos comprados termina descartándose, a pesar de su posible aporte nutricional.
En tanto, el investigador Balazs Bajka aclaró que el objetivo no es consumir grandes cantidades de cáscaras o semillas de una sola vez, sino encontrar maneras prácticas de incorporar gradualmente las partes comestibles que suelen desperdiciarse.
Los beneficios de consumir más fibra
La fibra dietética cumple un papel importante en el funcionamiento del sistema digestivo, favorece el tránsito intestinal y contribuye al mantenimiento de una microbiota intestinal diversa.
Las recomendaciones nutricionales europeas establecen una ingesta aproximada de entre 25 y 35 gramos diarios para adultos, aunque muchas personas no alcanzan esos valores.
Además del beneficio nutricional, aprovechar mejor las frutas y verduras puede contribuir a reducir la cantidad de residuos orgánicos y mejorar el rendimiento de las compras.
No obstante, los investigadores advirtieron que no todas las cáscaras, semillas o tallos son aptos para el consumo. Algunas partes pueden resultar difíciles de digerir o requerir métodos específicos de preparación para ser seguras.
Por este motivo, recomiendan lavar correctamente los alimentos, retirar las partes deterioradas y verificar cuáles pueden consumirse antes de incorporarlas a la dieta.
El estudio también presenta limitaciones, ya que las mediciones se realizaron sobre productos crudos y todavía se desconoce cómo pueden modificarse los valores nutricionales después de diferentes métodos de cocción.
Los resultados abren nuevas posibilidades para aprovechar mejor los alimentos, aunque los especialistas consideran necesarias más investigaciones para determinar cuáles de estas prácticas pueden incorporarse de manera segura a la alimentación cotidiana.