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Llegó el SALE: las prendas que sí conviene comprar en septiembre

Con descuentos de hasta el 70%, una asesora de imagen explica cómo comprar mejor, evitar impulsos y armar un placard que dure.

POR REDACCIÓN

Hace 0 horas

Septiembre comienza con temperaturas que empiezan a subir y una palabra que se multiplica en las vidrieras: SALE. Los descuentos de fin de temporada se adelantaron en muchos comercios y aparecen oportunidades que pueden resultar tentadoras, especialmente en un contexto en el que cuidar el bolsillo se volvió indispensable. Pero que una prenda tenga un 50%, 60% o incluso 70% de descuento no significa necesariamente que sea una buena compra.

La asesora de imagen Iliana Mariño visitó Yo Te Invito, el programa de HUARPE TV, y dejó una serie de claves para aprovechar las liquidaciones con inteligencia: comprar menos, elegir mejor y priorizar aquellas prendas capaces de permanecer durante años en el guardarropa.

“Podés comprar barato, pero a veces te comprás cosas que te duran nada o que el año que viene no sabés con qué usar”, resumió Mariño.

Antes de salir de SALE, hay que mirar el placard

El primer consejo puede ahorrar más dinero que cualquier promoción: no comprar antes de saber qué tenemos.

Mariño propone vaciar completamente el placard, incluyendo prendas de invierno y verano, y dividirlas entre aquellas que se quedan, las que generan dudas y las que definitivamente deben salir.

En este último grupo también aparece la posibilidad de donar aquello que está en buenas condiciones. Y antes de descartar una prenda que quedó fuera de tendencia, recomienda evaluar si puede transformarse. Un ejemplo son los pantalones chupines: aunque perdieron protagonismo, pueden reformarse e incluso convertirse en pantalones capri, una silueta que vuelve a ganar terreno para la temporada cálida.

Una vez realizada la selección, el segundo paso es ordenar por categorías y colores. Tener a la vista lo que ya existe permite detectar las verdaderas necesidades y evita uno de los errores más frecuentes: comprar algo parecido a una prenda que ya estaba escondida en algún rincón.

La regla 70-30 para gastar mejor

Para Mariño, un guardarropa funcional puede pensarse con una fórmula sencilla: 70% de básicos y 30% de tendencia.

Ese 70% debería estar compuesto por prendas atemporales, combinables y capaces de sobrevivir a varias temporadas. El 30% restante permite jugar con colores, estampados y diseños que están de moda, pero cuya vigencia probablemente sea mucho menor.

Por eso, cuando el presupuesto es limitado, las liquidaciones son una oportunidad especialmente buena para completar primero ese 70%.

Entre los básicos recomendados aparecen la camisa blanca, remera blanca y negra, jean recto, pantalón sastrero negro, blazer, trench o piloto, zapatillas blancas, borcegos negros, botinetas cómodas y mocasines o zapatos acordonados.

En el caso de las remeras, Mariño aconsejó aprovechar las rebajas para invertir en un algodón de buena calidad. Una remera blanca o negra puede repetirse decenas de veces y cambiar completamente según se combine con un jean, pantalón sastrero, falda, zapatillas o accesorios.

Lo mismo ocurre con un blazer. Si todavía no existe uno en el placard, el negro puede ser la primera elección. Luego pueden incorporarse beige, tostado o azul marino.

El descuento no convierte una tendencia en inversión

Una de las trampas del SALE aparece cuando el porcentaje de descuento pesa más que la utilidad real de la prenda.

Un blazer verde intenso, un tapado estampado o una pieza muy identificada con una tendencia pueden ser atractivos a mitad de precio, pero eso no garantiza que vuelvan a utilizarse la próxima temporada.

Mariño puso como ejemplo los estampados animal print. Leopardo, cebra, serpiente, vaca o diferentes variantes van rotando rápidamente. Por eso, si se quiere incorporar una tendencia, recomienda hacerlo en elementos de menor costo.

Unas chatitas estampadas, un pañuelo, un cinturón, un prendedor o una cartera pueden actualizar prendas que ya están en el placard sin comprometer una parte importante del presupuesto.

La idea es sencilla: cuanto más cara sea la compra, más combinable y duradera debería ser.

No todo lo que no es básico debe desaparecer

La regla del 70-30 tampoco implica construir un guardarropa sin personalidad. Existen prendas que Mariño define como “prendas declaración”: aquellas piezas especiales que representan a quien las usa.

Puede tratarse de una falda de terciopelo heredada, un saco de lentejuelas, un vestido particular o un tapado que permanece durante años. No necesariamente se utilizan todas las semanas, pero tienen identidad, funcionan para ocasiones especiales y no dependen estrictamente de una tendencia.

Antes de eliminarlas durante la limpieza del placard, entonces, conviene hacerse otra pregunta: ¿esta prenda pasó de moda o simplemente forma parte de mi estilo?

El color de moda tampoco tiene que ser para todos

Otro error frecuente es comprar exclusivamente lo que domina las vidrieras. Durante el invierno, por ejemplo, el marrón ganó enorme protagonismo. Sin embargo, Mariño advirtió que un color en tendencia no necesariamente favorece a todas las personas.

La colorimetría permite identificar qué tonos iluminan el rostro y cuáles pueden remarcar ojeras, líneas de expresión o generar un aspecto apagado. Por eso, recomienda no elegir únicamente porque un determinado color se volvió viral o aparece repetido en redes sociales.

Conocer qué favorece a cada persona permite escapar, además, de un fenómeno habitual: terminar todos vestidos prácticamente igual.

La pregunta clave antes de pasar la tarjeta

Con descuentos que en algunos comercios alcanzan el 60% o 70%, septiembre puede convertirse en un buen momento para completar el guardarropa, pero solamente si el precio deja de ser el único criterio.

Antes de comprar, la recomendación es revisar tres cosas: si esa prenda realmente falta, cuántas combinaciones permite y cuánto tiempo podría utilizarse.

Si el placard ya tiene los básicos cubiertos, entonces sí puede ser momento de buscar una pieza especial que represente el estilo personal.

Porque la mejor compra del SALE no necesariamente será aquella que tenga la etiqueta con el descuento más grande. Será la que, cuando vuelva septiembre el próximo año, todavía tenga motivos para salir del placard.

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