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Los secretos de los masones y la extensa lista de famosos argentinos
Qué es la masonería, cómo funciona y qué próceres, presidentes, artistas y deportistas argentinos integraron la orden.
POR REDACCIÓN
La masonería es una organización fraternal, filosófica y filantrópica que promueve valores como la libertad, la igualdad, la fraternidad, la tolerancia y el perfeccionamiento personal. Aunque durante siglos estuvo rodeada de un halo de misterio, sus autoridades insisten en que no se trata de una sociedad secreta, sino de una institución discreta que mantiene reservados algunos de sus rituales y ceremonias de iniciación. En la Argentina, la Gran Logia funciona desde 1857 y ha tenido una fuerte influencia en distintos momentos de la vida política, cultural y social del país.
Uno de los principales mitos alrededor de la masonería es que controla gobiernos o actúa en las sombras. Sin embargo, la propia institución sostiene que su objetivo es el desarrollo moral e intelectual de sus integrantes, fomentando el pensamiento crítico, el debate de ideas y el compromiso con la sociedad. Para ingresar es necesario ser mayor de edad, creer en un principio superior —sin importar la religión— y atravesar un proceso de admisión que incluye entrevistas y la aprobación de los miembros de la logia.
La historia argentina está estrechamente vinculada con la masonería. Entre los personajes más reconocidos que integraron la orden aparecen próceres como José de San Martín, Manuel Belgrano y Domingo Faustino Sarmiento. También fueron masones presidentes como Bartolomé Mitre, Julio Argentino Roca, Carlos Pellegrini, Hipólito Yrigoyen y otros mandatarios que marcaron el rumbo institucional del país.
La presencia masónica también alcanzó a escritores, intelectuales y artistas. Figuras como José Hernández, autor de Martín Fierro; Leopoldo Lugones; José Ingenieros y Esteban Echeverría aparecen en los registros históricos de la Gran Logia. Más cerca en el tiempo, el historietista Manuel García Ferré, creador de Hijitus, y el músico Adrián Otero también fueron identificados como miembros de la institución.
El deporte tampoco quedó al margen. Según registros difundidos por la propia masonería y reconstrucciones históricas, hubo dirigentes vinculados a clubes como Boca y River, además de otras personalidades del ambiente deportivo. La diversidad de nombres refleja que la orden reunió a personas de distintos ámbitos, profesiones e ideologías políticas, un rasgo que la Gran Logia mantiene hasta la actualidad.
En los últimos años, la masonería argentina abrió sus puertas al público mediante visitas guiadas, charlas y actividades culturales con el objetivo de desmitificar muchas de las teorías conspirativas que la rodean. Si bien conserva símbolos, ceremonias y tradiciones centenarias, la organización busca mostrarse como un espacio de reflexión filosófica y formación ética más que como una sociedad oculta. Aun así, el misterio que la acompaña desde hace siglos sigue despertando curiosidad y alimentando el interés por conocer quiénes fueron —y quiénes son— los masones argentinos.