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Maradona cumpliría 66 años y estas son cuatro anécdotas poco conocidas del diez argentino
En un nuevo aniversario del nacimiento del Diez, repasamos episodios que muestran su personalidad dentro y fuera de la cancha.
POR REDACCIÓN
Diego Armando Maradona habría cumplido 66 años este 30 de octubre. Su nombre quedó asociado para siempre a los goles, los títulos y las hazañas que protagonizó con la Selección argentina y el Napoli. Pero la vida del Diez también estuvo atravesada por episodios tan insólitos como memorables, que alimentaron su leyenda lejos de las grandes finales.
En el día de su nacimiento, repasamos cuatro historias que muestran distintas facetas de su personalidad: el talento convertido en espectáculo, su relación con los hinchas, su capacidad para sorprender y hasta una aventura en el fútbol de Medio Oriente.
El calentamiento que se convirtió en leyenda
El 19 de abril de 1989, antes del partido entre Napoli y Bayern Múnich por las semifinales de la Copa UEFA, Maradona protagonizó uno de los momentos más recordados de la historia del fútbol.
Mientras sonaba “Live is Life”, del grupo austríaco Opus, Diego hizo jueguitos con la pelota, la pasó de un pie al otro, la levantó con las rodillas y los hombros y hasta la dominó con la cabeza. Todo al ritmo de la música y con los cordones de sus botines desatados.
La escena se volvió un clásico de las imágenes futboleras y todavía hoy circula como símbolo de su talento y naturalidad con la pelota. El Napoli empató 2-2 aquella noche y consiguió el pase a la final, que luego ganaría frente al Stuttgart.
La fuga en un camión para esquivar a los periodistas
En 1997, durante su último paso por Boca, Maradona estaba cansado del asedio de los periodistas que lo esperaban a la salida de los entrenamientos. Cada vez que intentaba retirarse en su auto, los cronistas se acercaban para conseguir una declaración o una imagen.
La solución que encontró fue tan inesperada como efectiva: utilizar un camión para salir del predio y evitar el tumulto. La anécdota fue recordada años después por Guillermo Coppola, quien contó cómo Diego había ideado esa estrategia para esquivar a la prensa.
La historia quedó asociada a uno de los vehículos más curiosos de aquella etapa y volvió a aparecer públicamente cuando el camión fue localizado y su nuevo dueño mostró el vehículo.
La camiseta de Newell’s que Maradona quería para Fidel Castro
Durante su presentación con Newell’s Old Boys, en octubre de 1993, Maradona protagonizó otro episodio que reflejó su vínculo personal con Cuba.
Después del amistoso frente a Emelec, varios futbolistas del equipo ecuatoriano intentaron intercambiar camisetas con el Diez. Sin embargo, Diego no aceptó ninguna propuesta: tenía decidido conservar la casaca rojinegra porque quería regalársela a Fidel Castro.
La historia fue publicada por el diario español El País al día siguiente del encuentro. Maradona explicó entonces que quería hacerle llegar la camiseta al líder cubano y al pueblo de la isla, en agradecimiento por el apoyo que había recibido.
Así, aquella prenda no terminó en manos de un rival ni de un coleccionista, sino que tenía un destinatario especial desde el primer momento.
Un partido millonario en Arabia Saudita
El 11 de noviembre de 1987, cuando brillaba en el Napoli y todavía estaba cerca de su consagración mundialista, Maradona viajó a Arabia Saudita para disputar un partido especial con Al-Ahli.
El encuentro formó parte de los festejos por el aniversario número 50 del club y enfrentó al equipo saudí con el Brøndby de Dinamarca. La invitación llegó por iniciativa del jeque Jaled Abdallah y representó una oportunidad difícil de rechazar por la suma ofrecida.
Aunque las cifras variaron según las publicaciones de la época, se habló de un pago de entre 100.000 y 250.000 dólares por aquella participación. Diego respondió dentro de la cancha: convirtió dos goles y dio tres asistencias en la victoria de Al-Ahli por 5-2.
Fue una aparición fugaz, pero quedó como una de las historias menos habituales de su carrera: el día en que el mejor futbolista del mundo viajó a Medio Oriente para jugar un solo partido y terminó siendo la gran figura de la celebración.
A 66 años de su nacimiento, estas historias permiten volver a mirar a Maradona más allá de sus conquistas deportivas. Porque Diego también fue un personaje imprevisible, capaz de convertir un calentamiento, una salida de entrenamiento o un partido amistoso en una anécdota que todavía sigue dando vueltas por el mundo.