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Matías Islas: tiene 19 años, empezó vendiendo sus juguetes y creó su negocio de relojes
Matías es oriundo de Buenos Aires y contó en Huarpe TV cómo pasó de vender juguetes en San Telmo a dedicarse a los relojes y las joyas.
Matías Islas tiene 19 años y una historia particular detrás de su emprendimiento. Oriundo de Buenos Aires, comenzó a trabajar cuando todavía era adolescente y dio sus primeros pasos vendiendo sus propios juguetes en las calles de San Telmo. Aquella experiencia, que le permitió reunir unos 500 dólares, terminó siendo el punto de partida de un recorrido que lo llevó al mundo de las antigüedades y, posteriormente, a especializarse en relojes y joyas.
En diálogo con HUARPE TV, el joven relojero contó cómo fue construyendo su negocio desde cero y explicó que su llegada al rubro surgió, en parte, al observar a quienes trabajaban a su alrededor.
De vender juguetes a meterse en las antigüedades
Islas recordó que comenzó vendiendo juguetes que tenía en su casa y que, al acercarse a San Telmo, descubrió un mundo comercial que hasta ese momento desconocía.
"Yo arranqué vendiendo mis juguetes en San Telmo", recordó.
Según explicó, comenzó a observar a los comerciantes que tenía cerca y decidió probar suerte con las antigüedades.
"Vi lo que hacían los que estaban al lado mío, vendían antigüedades, vendían arte, vendían relojes, vendían artículos de lujo", relató.
Con apenas 13 o 14 años, armó una mesa y comenzó a vender. De aquella primera experiencia consiguió reunir alrededor de US$500, dinero que luego utilizó para continuar comprando y revendiendo distintos objetos.
"Después empecé a comprar y vender un poco, principalmente cosas tipo capas decorativas, artículos para turistas, figuritas de tango, cosas así", explicó.
Aprender trabajando con otros
El joven contó que una de las claves de su aprendizaje fue acercarse a comerciantes y joyeros que ya tenían experiencia. "Yo no traté de inventar nada nuevo, hice lo que veía que funcionaba", sostuvo.
Comenzó a colaborar con negocios vecinos, acompañó compras y mudanzas y aprovechó esas oportunidades para aprender cómo funcionaba el mercado.
"El negocio de las antigüedades consiste en la compra. La gente gana dinero, las joyerías ganan dinero cuando compran bien, no cuando venden bien", explicó.
Incluso recordó que se levantaba de madrugada para viajar en tren hasta distintas ferias y buscar piezas para comprar y vender posteriormente.
"Me levantaba a las 4 de la mañana, me tomaba el tren, iba, compraba, volvía. Ese era el modo super artesanal", contó.
Con el tiempo comenzó a trabajar con piezas de mayor valor y se fue especializando en relojes.
"Si yo puedo, creo que puede cualquiera"
Islas también habló sobre su edad y sobre la percepción que existe alrededor de los jóvenes que emprenden.
"Yo no vengo de una familia que ejerza el comercio. No vengo de una familia acomodada", aseguró.
Según contó, siempre combinó el trabajo con los estudios y reconoció que todavía le quedan algunas materias para completar el secundario.
Su recorrido, sostuvo, no se explica por haber inventado un negocio completamente nuevo.
"Vendo relojes y joyas que se venden hace 150 millones de años. Es el rubro, uno de los rubros más antiguos que existe", señaló.
También remarcó que comenzó hace relativamente poco tiempo a generar contenido en redes sociales. "Hago videos hace siete meses", contó.
Y dejó una de las frases centrales de la entrevista: "No soy ningún iluminado, no termino el secundario. Entonces, si yo puedo, creo que puede cualquiera".
Una empresa con 21 personas
El emprendimiento que comenzó siendo una actividad individual creció hasta convertirse en una estructura con un equipo de alrededor de 21 personas, según contó Islas.
"Tenemos equipo de ventas, equipo administrativo, equipo contable, tenemos un taller propio", detalló.
Uno de los aspectos que destacó fue precisamente el servicio técnico interno para los relojes usados y antiguos.
"El mayor valor de los relojes usados es el service. El service es la puesta a punto", explicó.
La empresa cuenta además con una oficina de unos 150 metros cuadrados y ofrece sus servicios a clientes de distintos puntos del país.
Incluso relató que, para quienes viven en el interior y quieren adquirir un reloj de lujo, pueden enviar a un integrante del equipo para que el cliente vea y pruebe personalmente la pieza antes de decidir si realiza la compra.
Dato
Para saber más sobre el emprendedor, en Instagram se encuentra como: elrelojero.islas