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"Mis amigos de la vida": un jefe policial quebró en llanto al despedirlos
Ricardo Díaz, jefe de la Dirección D-7, despidió a sus compañeros con un emotivo poema durante el sepelio de las víctimas de la tragedia aérea.
POR REDACCIÓN
El Cementerio de la Capital fue escenario de uno de los homenajes más conmovedores de la despedida a las víctimas sanjuaninas de la tragedia aérea de Valle Fértil. En representación de la Policía de San Juan, el jefe de la Dirección D-7, Ricardo Díaz, tomó la palabra para despedir al subjefe de la fuerza, Marcelo Germán Videla; al jefe del Departamento D-9 de Bomberos, Rubén Castro; al subjefe Jorge Carbajal; y al director de Protección Civil, Carlos Heredia. Lo hizo a través de un sentido poema que, por momentos, quebró su voz frente a familiares, compañeros y autoridades.
"Portaron un traje y cargados de valor con alto grado de honor, demostraron gran coraje con sus vidas dedicadas al servicio", comenzó Díaz, antes de recordar la vocación que unió a los cuatro funcionarios durante décadas.
En sus versos destacó que la carrera policial "exige amor y entrega" y que el uniforme representa mucho más que una institución, porque implica "poner el pecho y el corazón" cada vez que un efectivo sale a cumplir con su deber.
A medida que avanzaba la despedida, el tono del mensaje se volvió cada vez más personal. "Atrás quedaron las noches, las anécdotas y las risas. Hoy todos mirando al cielo solo buscamos consuelo", recitó con la voz entrecortada. El momento más emotivo llegó cuando se refirió a los fallecidos como "mis amigos de la vida", una frase que resumió el vínculo que mantenía con ellos más allá del uniforme y que emocionó a familiares y efectivos presentes.
Antes de finalizar, Díaz expresó sus condolencias a la familia policial y a los seres queridos de las víctimas. "No entendemos las razones, pero vamos a alzar la cabeza pidiendo fortaleza y uniendo los corazones", dijo.
Finalmente, nombró uno por uno a Videla, Castro, Carbajal y Heredia y concluyó su homenaje con un último deseo: "Que las almas de nuestros camaradas reposen en la presencia del Señor. Descansen en paz". El silencio que siguió a sus palabras terminó de sellar uno de los últimos homenajes a los cuatro funcionarios que perdieron la vida mientras cumplían con su deber.