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Nepal busca rescatar a cientos de obreros atrapados en túneles bajo tierra
Los equipos de rescate trabajan contrarreloj para localizar a cientos de trabajadores que quedaron atrapados en túneles de proyectos hidroeléctricos tras la devastadora riada que golpeó la región del Himalaya.
POR REDACCIÓN
La esperanza de encontrar sobrevivientes crece en Nepal, donde los equipos de rescate trabajan contrarreloj para localizar a cientos de trabajadores que quedaron atrapados en túneles de distintos proyectos hidroeléctricos tras la devastadora riada que golpeó la región del Himalaya. Los rescatistas lograron hacer llegar oxígeno a algunos de los obreros, mientras continúan las tareas para abrirse paso entre el barro y los escombros.
La tragedia provocó al menos 903 muertos y dejó a 4.247 personas desaparecidas en Nepal, según el último reporte de las autoridades. Si se suman las víctimas registradas en el lado chino de la frontera, la cifra de fallecidos asciende a por lo menos 919.
Entre los desaparecidos en Nepal hay 933 trabajadores vinculados con diferentes centrales hidroeléctricas. Las autoridades manejan cifras variables sobre cuántos de ellos podrían estar atrapados efectivamente dentro de los túneles, pero se estima que podrían ser cientos.
Uno de los sectores donde se concentran los esfuerzos es el Proyecto Hidroeléctrico Upper Trishuli-1, en el distrito de Rasuwa. Allí, unas 576 personas figuran como desaparecidas y se calcula que alrededor de 300 podrían encontrarse dentro del túnel.
En otro de los proyectos, el Trishuli-3, los equipos de rescate intentan avanzar aproximadamente 15 metros entre los escombros para alcanzar a los trabajadores que podrían haber quedado aislados bajo tierra.
La dimensión de los túneles ofrece una pequeña esperanza. Según especialistas consultados por AP, algunas de estas estructuras son lo suficientemente grandes como para permitir el ingreso de camiones y podrían contar con sectores donde las personas atrapadas logren refugiarse.
El envío de oxígeno representa uno de los avances más importantes de las últimas horas. Los equipos lograron introducir una tubería hacia sectores donde se presume que hay trabajadores, una maniobra que permitió mejorar las condiciones de supervivencia mientras continúa la apertura de los accesos.
Algunos trabajadores también consiguieron comunicarse con el exterior después de la catástrofe y pedir ayuda. Otros lograron escapar de los sectores afectados y alertaron a las autoridades sobre sus compañeros que permanecían dentro.
Sin embargo, el paso de los días aumenta la preocupación. Los trabajadores atrapados necesitan agua, alimentos y oxígeno, mientras que las condiciones dentro de los túneles se vuelven cada vez más difíciles.
Las tareas se desarrollan además en un terreno extremadamente peligroso. Los rescatistas deben retirar grandes cantidades de barro y escombros y avanzar en zonas que todavía presentan riesgo de nuevas inundaciones y desprendimientos.
Equipos especializados de India, China y Corea del Sur se sumaron a las operaciones junto con el Ejército y otros organismos de Nepal. La asistencia internacional busca aportar experiencia específica para trabajar dentro de túneles bloqueados.
La catástrofe comenzó tras el colapso de un glaciar en la región del Himalaya. El desprendimiento arrastró enormes cantidades de hielo, rocas y agua hacia los valles, provocando una crecida que destruyó viviendas, puentes, caminos y proyectos hidroeléctricos.
Los científicos determinaron que el colapso del glaciar también generó un evento sísmico de magnitud 5,2. La masa de hielo y rocas terminó alimentando los ríos de la región y desencadenó el desastre que afectó tanto a Nepal como al Tíbet.
Mientras las autoridades avanzan con la identificación y entierro de algunas de las víctimas, los rescatistas mantienen la búsqueda de quienes todavía podrían estar con vida bajo tierra. La llegada de oxígeno a los túneles renovó las esperanzas, pero la misión continúa siendo una carrera contra el tiempo.