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“No puedo tener contacto físico con él”: Evelyn Botto expuso a Mario Pergolini
El psicoanalista Gabriel Rolón encabezó una desopilante sesión de terapia grupal en el programa Otro día perdido.
POR REDACCIÓN
La visita de Gabriel Rolón al programa Otro día perdido derivó en una improvisada sesión de terapia grupal que expuso los roces del equipo de trabajo. Todo comenzó con el debate sobre cómo se acomodaban en el piso del canal El Trece, pero la conversación dio un giro desopilante cuando Soy Rada y Evelyn Botto decidieron utilizar la presencia del famoso psicoanalista para elevar sus quejas ante la mirada atónita del conductor Mario Pergolini.
El primer pase de facturas estuvo a cargo del humorista Agustín Aristarán, quien sacó a la luz una actitud en el plano digital que le generó molestia. A mí no me sigue en Instagram. Parece una boludez, pero para mí es bastante simbólico, relató sobre la decisión que tomó el líder de la emisión.
Ante la consulta de Gabriel Rolón sobre si realmente había ocurrido eso, el profesional advirtió el impacto de la maniobra al considerar que hay un cierto nivel de crueldad en eso de mirá lo que te voy a hacer. Por su parte, el presentador justificó su accionar al argumentar que él postea mucho y que resulta un contenido insoportable de ver a diario. El artista insistió en que ese gesto afectó su prestigio al declarar que silenciame, porque a mí me servía como carta de presentación, a mí me sigue Mario Pergolini. La respuesta del analista respaldó esa visión al señalar que si vos decís eso, alguien que lo ve todos los días puede interpretar que lo dejó de seguir porque debe ser bravo.
Acto seguido, la locutora suma sus propios cuestionamientos sobre las distancias físicas y el trato cotidiano que recibe tras compartir varios meses de trabajo. Después de todo este año compartido, yo sigo siendo la nueva. ¿Cuánto tiempo más voy a ser la nueva?, preguntó durante el intercambio de opiniones. Además, reveló los olvidos constantes que sufre en el estudio al señalar que me dice vos sos Layla, no, Evelyn, le digo, yo soy Evelyn. La locutora también se refirió al distanciamiento que impone el conductor al manifestar que no saluda con beso en el cachete, no puedo tener contacto físico con él.
El especialista intentó mediar sobre estas dinámicas grupales y defendió la forma de actuar del conductor al explicar que es su modo, es su estilo, cada persona se relaciona y muestra su cariño. Cerca del final del bloque de aire, Aristarán cerró sus reclamos con una queja contundente sobre el trato que percibe de sus compañeros. Me tratan como a un nene, me hacen hacer boludeces, corro como un loco, me ponen dos peluches cuando me voy, Gabriel, en serio, no me respetan un carajo, expresó antes de que el profesional coincidiera con él y el conductor diera por finalizada la divertida sesión.