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Nueva droga contra el cáncer de páncreas duplicó la supervivencia
La FDA aprobó daraxonrasib para determinados pacientes con cáncer de páncreas metastásico tras resultados alentadores frente a la quimioterapia.
POR REDACCIÓN
Un nuevo tratamiento abrió expectativas frente al cáncer de páncreas avanzado, una enfermedad que históricamente contó con pocas alternativas terapéuticas. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó el uso de daraxonrasib para determinados adultos con adenocarcinoma pancreático metastásico. La droga se administra por vía oral una vez al día y, en un ensayo clínico, prácticamente duplicó la mediana de supervivencia frente a la quimioterapia estándar.
El medicamento fue desarrollado para atacar la vía RAS, una familia de proteínas que participa en las señales responsables del crecimiento y supervivencia de las células tumorales. Las alteraciones en este mecanismo están presentes en la gran mayoría de los adenocarcinomas pancreáticos. Daraxonrasib funciona como un inhibidor pan-RAS y puede actuar sobre diferentes variantes, entre ellas G12, G13 y Q61.
La autorización estadounidense está destinada a adultos con adenocarcinoma pancreático metastásico que ya recibieron al menos un tratamiento sistémico o que no pueden acceder a determinados esquemas combinados. No se trata de una cura, sino de una nueva alternativa para pacientes con opciones terapéuticas limitadas.
Los resultados del tratamiento
La aprobación se apoyó en un ensayo clínico aleatorizado y multicéntrico realizado con 500 adultos previamente tratados. La mediana de supervivencia global alcanzó los 13,2 meses entre quienes recibieron daraxonrasib, frente a los 6,7 meses registrados con la quimioterapia estándar.
También se observaron diferencias en el tiempo durante el cual la enfermedad permaneció sin progresar: fue de 7,2 meses con la nueva terapia contra 3,6 meses con quimioterapia. Además, la tasa de respuesta objetiva llegó al 33%, mientras que en el grupo tratado con quimioterapia fue del 11%.
El avance cobra especial relevancia porque durante décadas las proteínas RAS fueron consideradas un blanco extremadamente difícil de atacar. Los progresos científicos permitieron desarrollar moléculas capaces de bloquear las señales que impulsan la multiplicación de las células cancerosas, abriendo una nueva línea de investigación para diferentes tumores.
Entre los efectos adversos más frecuentes observados con daraxonrasib aparecen erupciones cutáneas, diarrea, náuseas, fatiga, vómitos, dolor abdominal, disminución del apetito y otros trastornos. La compañía que desarrolló el medicamento también estudia su utilización en otros cánceres vinculados con alteraciones de RAS, como algunos tumores de pulmón y colorrectales.