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Cultura > Inesperado

Palito Ortega recordó la promesa que Frank Sinatra le hizo y cumplió

El cantante Ramón Ortega rememoró el respaldo que recibió del artista estadounidense para radicarse en Miami.

POR REDACCIÓN

Hace 0 horas
Los dos reconocidos cantantes durante su encuentro en Buenos Aires.

En un recorrido por su trayectoria artística y personal, Ramón "Palito" Ortega revivió los pormenores de su legendaria relación con Frank Sinatra. El reencuentro del cantautor argentino con el público en Otro día perdido, el ciclo televisivo conducido por Mario Pergolini en Eltrece, sirvió de marco para detallar cómo una audaz apuesta comercial en Buenos Aires derivó en una de las mayores crisis de su carrera, pero también en un gesto de hermandad inquebrantable que redefinió su porvenir en el extranjero.

La aventura comenzó en 1981, cuando el autor de populares éxitos musicales como "La felicidad" y "Un muchacho como yo" asumió el inmenso desafío de producir las presentaciones del célebre intérprete norteamericano en el Luna Park. Las devaluaciones y la vertiginosa disparada de la moneda extranjera desataron un colapso financiero absoluto. En medio del desconcierto de la época, el productor argentino honró cada una de las obligaciones contractuales, asumiendo de manera íntegra el impacto del revés comercial.

Ante la magnitud de las pérdidas, el propio Ortega describió la gravedad de su situación financiera al recordar que "Ya tenía como dos millones de dólares perdidos" en esa arriesgada iniciativa. Asimismo, la percepción de la sociedad era que se trataba de un mero gusto personal, cuando en realidad el panorama era complejo y el empresario había quedado "tecleando" por el enorme pasivo.

Aquel histórico evento contó con la dirección musical de Don Costa y se caracterizó por un apagón total en el Luna Park durante la ejecución instrumental de "Sabor a nada", pieza que el productor había intentado adaptar previamente al inglés. No obstante, el vocalista norteamericano no llegó a interpretar dicha adaptación debido a que la letra en ese idioma nunca existió en realidad, convirtiendo la anécdota en un simpático recuerdo. Entre los asistentes al show se encontraban su esposa Evangelina Salazar y sus hijos Martín, Julieta, Sebastián, Emanuel y Luis. Particularmente, su hija Julieta presenció aquella puesta en escena con apenas nueve años de edad.

Antes de abandonar el hemisferio sur con destino al territorio brasileño, el astro de la música internacional mantuvo una reunión crucial con el productor. Al enterarse del estricto cumplimiento de su palabra y del esfuerzo empeñado para saldar el contrato, la estrella estadounidense selló una alianza personal con un fuerte abrazo y le expresó: "Yo sé todo lo que te pasó. Lo único que tenés que recordar es que cuando llegues a Estados Unidos y necesites un garante, no dejes de llamarme". Aquella sincera promesa, sintetizada también en la conocida frase "Si necesitás un garante en Estados Unidos, llamame", se convertiría con los años en el pilar fundamental para su posterior reorganización.

Luego de un prolongado período de arduo trabajo orientado a cancelar la totalidad de los compromisos financieros en Argentina, el matrimonio integrado por Ortega y Salazar optó por radicarse en la ciudad de Miami con el propósito de "respirar un aire diferente" junto a su familia. En ese nuevo escenario, el músico decidió apelar a la promesa de la célebre voz y entabló contacto a través de sus representantes legales.

La respuesta por parte de los apoderados del vocalista norteamericano fue inmediata y contundente, manifestándole: "Deme, señor Ortega, dos días para hablar con Joe Sinatra". Pocas jornadas después de esa primera comunicación, el artista argentino fue convocado a la ciudad de Nueva York para entrevistarse con los principales colaboradores de la estrella internacional, quienes se pusieron a su disposición para facilitar su inserción en el competitivo mercado estadounidense.

A partir de esa recomendación, el panorama profesional del productor cambió de forma radical, obteniendo facilidades de financiamiento de bancos y ofertas de productores televisivos que le permitieron adquirir su primera vivienda y actuar en escenarios de Las Vegas. Al analizar el funcionamiento del sistema norteamericano, donde la conducta crediticia y la honorabilidad resultan indispensables para progresar, Ortega reflexionó que "Si te portás bien, te abren todas las puertas. Si te portás mal, no tenés más crédito en todo Estados Unidos, porque eso se distribuye por todos lados".

El camino recorrido consolidó una profunda enseñanza sobre el valor de la honestidad y el cumplimiento de los acuerdos comerciales en el plano internacional. El cantautor sintetizó esa filosofía de vida al remarcar que "Cuando vos respetás, te respetan" como una regla básica de reciprocidad que le permitió reconstruir su carrera desde las bases.

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