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Parque Triásico: qué significa la temática elegida para la FNS 2026
La Fiesta Nacional del Sol tendrá como eje una etapa clave de la historia de la Tierra, de la que San Juan conserva uno de los registros fósiles más importantes del mundo.
Por Giuliana Díaz
La Fiesta Nacional del Sol 2026 viajará millones de años hacia el pasado. El período Triásico será uno de los grandes protagonistas de la celebración y pondrá en escena una historia que comenzó mucho antes de que existiera San Juan tal como lo conocemos.
La elección tiene una fuerte conexión con la provincia. San Juan conserva uno de los registros paleontológicos y geológicos más importantes del mundo para estudiar cómo era la vida hace más de 200 millones de años. Ischigualasto, conocido mundialmente como el Valle de la Luna, es la principal puerta de entrada a ese pasado remoto.
Pero ¿qué fue exactamente el Triásico y por qué San Juan ocupa un lugar privilegiado para la ciencia cuando se habla de este período?
El Triásico fue el primer período de la Era Mesozoica y se extendió aproximadamente entre 252 y 201 millones de años atrás. Fue una etapa marcada por enormes transformaciones en el planeta y por la recuperación de los ecosistemas después de la extinción masiva ocurrida al final del Pérmico, considerada la mayor conocida en la historia de la Tierra.
El mundo de aquel entonces era completamente diferente. Gran parte de las tierras emergidas estaban reunidas en un gigantesco supercontinente denominado Pangea. Los actuales continentes todavía no tenían su configuración y tampoco existía la cordillera de los Andes tal como la conocemos. En ese escenario aparecieron los primeros dinosaurios.
San Juan, tierra de algunos de los dinosaurios más antiguos
Para entender la estrecha relación de San Juan con el Triásico hay que trasladarse hasta Ischigualasto. Las rocas que hoy forman el característico paisaje del Valle de la Luna guardan evidencias de los ambientes y seres vivos que habitaron la región hace cientos de millones de años.
La Formación Ischigualasto tiene alrededor de 230 millones de años y alcanzó relevancia científica internacional porque allí fueron encontrados algunos de los dinosaurios más antiguos conocidos.
Entre ellos aparecen dos nombres estrechamente vinculados con la paleontología sanjuanina: Herrerasaurus ischigualastensis y Eoraptor lunensis.
Sin embargo, aquellos primeros dinosaurios eran muy diferentes de los gigantes que dominarían posteriormente los períodos Jurásico y Cretácico. Durante buena parte del Triásico todavía eran uno de los distintos grupos de vertebrados terrestres y compartían los ecosistemas con antepasados de los cocodrilos, otros reptiles y animales relacionados con el origen de los mamíferos.
Ischigualasto, una ventana a 230 millones de años atrás
El enorme valor científico de Ischigualasto no se explica solamente por sus dinosaurios. Sus rocas permiten reconstruir cómo eran los ecosistemas en los que estos animales aparecieron y comenzaron a evolucionar.
Y el paisaje de entonces estaba lejos de parecerse al actual Valle de la Luna. Los estudios geológicos permitieron identificar antiguos sistemas de ríos, planicies de inundación y otros ambientes en los que se acumularon sedimentos durante millones de años.
Entre esos sedimentos quedaron sepultados restos de animales y plantas que, con el paso del tiempo, se fosilizaron. Posteriormente, diferentes procesos geológicos y la erosión dejaron expuestas esas capas hasta convertir al lugar en una especie de gigantesco archivo natural de la historia del planeta.
La importancia del sitio llevó a que Ischigualasto, junto con el Parque Nacional Talampaya, en La Rioja, fuera declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en el año 2000.
Un patrimonio que va mucho más allá de los dinosaurios
Aunque los dinosaurios son probablemente sus habitantes prehistóricos más conocidos, el patrimonio triásico de San Juan es mucho más amplio.
Distintas formaciones geológicas de la provincia conservan evidencias de diferentes momentos de aquel período y permiten a los científicos estudiar los cambios que atravesaron los ecosistemas durante millones de años.
Fósiles, rocas y sedimentos ayudan a reconstruir una historia que comenzó hace más de 200 millones de años y que convirtió a San Juan en un territorio de enorme importancia para la paleontología mundial.
Ese pasado es hoy también parte de la identidad científica, natural y turística de la provincia. Cada año, Ischigualasto recibe visitantes atraídos por sus particulares formaciones geológicas, sus paisajes y la posibilidad de conocer un escenario que conserva las huellas de uno de los capítulos más remotos de la vida sobre la Tierra.
En noviembre de 2026, esa historia dará un salto desde los yacimientos y laboratorios hasta la Fiesta Nacional del Sol. El Triásico se convertirá en parte de la celebración más importante de los sanjuaninos y llevará al escenario un patrimonio que comenzó a escribirse millones de años antes de que San Juan tuviera nombre.