PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Yo te Invito > Yo Te Invito

Perros de asistencia emocional: cómo ayudan en ataques de pánico

Un conductista canino explicó las diferencias entre perros de apoyo y de asistencia emocional y cómo pueden cambiar vidas.

Por Ana Paula Zabala
Hace 2 horas

El perro detecta los ataques de pánico. Imagen generada con IA.

Cada vez es más común ver perros viajando en la cabina de un avión junto a sus dueños. Aunque muchas personas creen que se trata simplemente de una mascota, en algunos casos cumplen una función mucho más importante: asistir a personas que padecen ataques de pánico, trastornos de ansiedad, depresión severa o estrés postraumático.

Sin embargo, no todos los perros cumplen el mismo rol. El conductista canino sanjuanino Roberto Bastianelli explicó que existe una diferencia fundamental entre un perro de apoyo emocional y uno de asistencia emocional, una distinción que incluso está contemplada por la legislación argentina.

“Son dos categorías totalmente distintas”, aclaró el especialista, quien se dedica al entrenamiento de perros de asistencia en la provincia.

Perro de apoyo o de asistencia: cuál es la diferencia

Según explicó Bastianelli, el perro de apoyo emocional no necesita un entrenamiento específico.

“Muchas veces los psicólogos o psiquiatras recomiendan que una persona con ansiedad, depresión o ataques de pánico tenga un animal. Puede ser un perro, un gato o incluso otro tipo de mascota. El simple hecho de acariciarlo hace que el organismo libere dopamina, serotonina y endorfinas, disminuyendo el cortisol y ayudando a estabilizar emocionalmente a la persona”, explicó.

En estos casos, el animal brinda compañía y bienestar, pero legalmente no es considerado un perro de asistencia, por lo que no accede a los beneficios establecidos por la Ley Nacional 26.858.

En cambio, el perro de asistencia emocional recibe un entrenamiento especialmente diseñado para intervenir cuando aparece una crisis.

“Se utiliza en personas con depresión postraumática, estrés postraumático, ataques de pánico o trastornos de ansiedad severos, donde incluso a veces a los médicos les cuesta sacar a la persona del estado en el que se encuentra”, indicó.

El perro que detecta un ataque de pánico antes que nadie

Uno de los casos que más impactó al especialista fue el de una mujer que debía viajar a Alemania y sufría ataques de pánico crónicos.

Ella ya tenía un border collie con un fuerte vínculo afectivo. Ese fue el punto de partida para el entrenamiento.

“Cuando ella entraba en una crisis, inmediatamente el perro comenzaba a lamerle la cara hasta que lograba bajar el nivel del ataque y volver a la normalidad. Solamente el perro conseguía eso”, relató.

Además del trabajo de asistencia emocional, el animal fue entrenado para soportar un vuelo internacional de más de 13 horas en cabina.

Cómo viaja un perro de asistencia en un avión

Detrás de un perro de asistencia que viaja en cabina existe un entrenamiento minucioso.

Bastianelli explicó que antes del vuelo el perro come varias horas antes para vaciar su sistema digestivo. Durante el viaje no recibe grandes cantidades de agua: únicamente se le humedece la lengua con un gotero para evitar la deshidratación sin estimular la necesidad de orinar.

Incluso, algunos aprenden a avisar cuando necesitan hacer sus necesidades.

“Si no llegamos a tiempo al aeropuerto, el perro está entrenado para utilizar un pañal de adulto colocado en el piso. Hace sus necesidades ahí y vuelve a su lugar sin generar ningún inconveniente durante el vuelo”, detalló.

No cualquier perro sirve, pero tampoco depende de la raza

Aunque muchas personas creen que determinadas razas son incapaces de desempeñar este trabajo, el especialista asegura que el comportamiento depende mucho más de la educación que de la genética.

“No discriminemos por raza. Todos los perros bien educados pueden comportarse correctamente. Los problemas aparecen cuando están mal educados”, afirmó.

Eso sí, el perro debe reunir ciertas características: ser sociable, no ser agresivo ni excesivamente temeroso, disfrutar del contacto con las personas y mostrar predisposición para aprender.

“La raza se elige según el tipo de asistencia que deba prestar. Para acompañar a una persona con ataques de pánico durante un vuelo puede servir un perro pequeño. Pero si debe asistir a una persona con Alzheimer, probablemente necesite un perro de mayor tamaño”, explicó.

Mucho más que ansiedad: los perros que ayudan en enfermedades psiquiátricas

Los perros de asistencia también pueden intervenir en personas con trastornos obsesivos compulsivos, conductas de autolesión, Alzheimer, epilepsia o diabetes.

Algunos son entrenados para impedir que una persona se golpee durante una crisis. Otros detectan movimientos repetitivos y apoyan su peso sobre las piernas para ayudar a interrumpirlos.

También existen perros capaces de recoger objetos que se caen, devolver llaves o billeteras, buscar un banco para que la persona pueda sentarse durante una crisis o incluso regresar a casa junto a pacientes con Alzheimer que se desorientan.

“Cada perro lleva un entrenamiento específico según el informe del médico, del psicólogo o del psiquiatra. No existe un entrenamiento igual para todos”, señaló.

El entrenamiento nunca separa al perro de su familia

A diferencia de otros métodos, Bastianelli asegura que jamás retira al perro de su hogar para entrenarlo.

“Yo nunca me llevo el perro. El entrenamiento se realiza en la casa y delante de los dueños. El perro no debe sufrir un trastorno por separación. Además, la persona que será asistida participa del proceso porque muchas veces debe simular una crisis para que el animal aprenda cuándo intervenir”, explicó.

El trabajo se realiza mediante refuerzo positivo, utilizando juegos, premios y estímulos adaptados a cada animal.

“El adiestramiento tiene que ser un juego para el perro, nunca una tortura”, remarcó.

Un trabajo que también mejora la vida del perro

Para el especialista, entrenar a un perro no solo beneficia a la persona que recibirá la asistencia.

“Los perros necesitan trabajar. El perro aburrido rompe zapatos, hace pozos o destruye plantas porque no tiene nada que hacer. Cuando tiene una tarea se siente útil, se estimula y disfruta aprender”, concluyó.

Lejos de ser simples mascotas, los perros de asistencia emocional representan hoy una herramienta terapéutica cada vez más utilizada en distintos países. Detrás de cada uno hay meses de entrenamiento, evaluaciones profesionales y un objetivo claro: brindar contención, seguridad y calidad de vida a personas que enfrentan desafíos emocionales o psiquiátricos todos los días.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Más Leídas

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Últimas noticias

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD