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Preocupación: el 70% de los chicos llega a primer grado con caries
Un relevamiento en escuelas de Buenos Aires reveló que siete de cada diez alumnos tienen caries al iniciar la primaria. Especialistas advierten sobre la importancia de los controles tempranos
POR REDACCIÓN
Un relevamiento realizado en escuelas de la Ciudad de Buenos Aires reveló una situación preocupante para la salud bucal infantil: el 70% de los niños comienza primer grado con caries. Los datos surgieron de los controles semanales que realiza la Red de Odontología porteña y encendieron una alerta entre los especialistas, quienes advierten que las primeras consultas suelen realizarse demasiado tarde, cuando ya existen lesiones o molestias.
El porcentaje refleja la elevada presencia de una enfermedad que puede prevenirse mediante controles odontológicos, una higiene adecuada y hábitos alimentarios saludables. Sin embargo, muchos niños llegan a los consultorios recién cuando presentan dolor o necesitan una atención de urgencia.
Glenda Rossi, gerenta operativa de la Red de Odontología del Ministerio de Salud porteño, explicó que uno de los principales problemas es la falta de seguimiento durante los primeros meses de vida.
"En prevención, el primer control del niño tiene que ser con la aparición del primer diente o antes del año y medio de vida. Eso no está sucediendo", señaló la especialista.
La profesional, quien también se desempeña como docente de Odontología Preventiva y Comunitaria en la Universidad de Buenos Aires (UBA), remarcó que las caries pueden aparecer mucho antes del ingreso a la escuela primaria.
A qué edad deben comenzar los controles odontológicos
Los especialistas recomiendan que la primera visita al odontólogo se realice cuando aparece el primer diente o antes de que el bebé cumpla 18 meses. El objetivo es detectar posibles problemas de manera temprana y orientar a las familias sobre los cuidados necesarios.
No obstante, en numerosos casos, las consultas se postergan hasta que aparecen lesiones visibles, molestias o dificultades para comer.
"La caries es una enfermedad crónica no transmisible, multifactorial y ligada a la alimentación y la higiene", explicó Rossi.
En ese sentido, destacó la importancia de incorporar los controles odontológicos dentro del seguimiento habitual de la salud infantil, al igual que ocurre con las vacunas y las consultas pediátricas.
La propuesta que impulsan desde la red de salud porteña apunta a fortalecer la articulación entre odontólogos, pediatras, obstetras y ginecólogos para que las familias reciban información preventiva incluso durante el embarazo.
De esta manera, buscan que la atención de los niños comience mucho antes de la aparición de problemas dentales y no se limite a resolver urgencias.
Cómo buscan prevenir las caries en las escuelas
Frente a los resultados del relevamiento, los equipos de salud intensificaron las visitas a establecimientos educativos de la Ciudad de Buenos Aires.
Las actividades están destinadas principalmente a estudiantes de primer grado y cuentan con la participación de profesionales de la Red de Odontología y alumnos avanzados de la Facultad de Odontología de la UBA.
Durante los encuentros, los especialistas revisan el estado de la boca de los niños, aplican barniz de flúor y entregan cepillos y pastas dentales para enseñar técnicas adecuadas de higiene.
También brindan recomendaciones sobre alimentación saludable y la importancia de mantener controles periódicos. Cuando detectan alguna lesión que requiere tratamiento, coordinan una consulta dentro del sistema público.
La preocupación se concentra especialmente en la edad de ingreso a la primaria, ya que durante esta etapa comienzan a aparecer algunas piezas dentarias permanentes, como los primeros molares y los incisivos centrales.
Desde el Ministerio de Salud porteño remarcaron que la prevención permite reducir complicaciones futuras y evitar tratamientos más complejos.
En este contexto, los profesionales insisten en que la salud bucal debe atenderse desde los primeros meses de vida y no esperar hasta que los niños manifiesten dolor. La detección temprana y la incorporación de hábitos adecuados resultan fundamentales para preservar tanto los dientes de leche como las piezas permanentes.