Minería > Fin del contrato
Proveedor de transporte de Hualilán queda con camiones parados
Uno de los empresarios afectados por la suspensión del transporte de mineral reconoció que invirtieron confiando en expectativas que no se cumplieron.
Por Lucas Laciar Hace 0 horas
La decisión de Challenger Gold de suspender el transporte de mineral desde Hualilán hacia la planta de Casposo dejó a los empresarios que prestaban el servicio en una situación compleja. Uno de los proveedores afectados, que pidió reserva de su identidad, aseguró a DIARIO HUARPE que las inversiones realizadas para el proyecto quedaron sin el retorno esperado y que hoy tienen los camiones parados sin posibilidad de reubicarlos.
El contrato para el transporte de mineral se firmó por tres años y demandaba una inversión total de 27.429 millones de pesos (unos 18,7 millones de dólares) por parte de la operadora para trasladar alrededor de 720.000 toneladas de roca mineralizada desde Ullum hasta la planta de Casposo, en Calingasta. La operación comenzó en febrero de 2026, con la salida de los primeros camiones cargados con mineral. Sin embargo, en junio de 2026, apenas cuatro meses después del inicio, la empresa comunicó la suspensión de los contratos. Y este miércoles 13 de agosto pasado, la operadora informó que decidió cancelar el traslado y centrarse en la construcción de su propia planta.
El empresario explicó que el contrato fue rescindido de manera legal, con los 30 días de anticipación que establecía el acuerdo y una indemnización equivalente a un mes más. "Legalmente no hay por dónde entrarles", reconoció. Sin embargo, el impacto económico fue profundo: "Compramos camiones, hicimos una inversión gigante para lo que es nuestra pyme. Y hoy nos encontramos con esos camiones parados, sin poder reubicarlos porque en la minería local no hay otros contratos de ese tipo ahora mismo".
La decisión corporativa
"Ellos hicieron sus números. Cambiaron la cúpula directiva a nivel internacional, vino gente de afuera a auditar y vieron que les convenía parar, no transportar más nada, guardarse la plata y financiar la construcción de su propia planta", especuló sobre la medida.
"Para ellos fue una decisión corporativa. El tema es que en el camino te vendieron la falsa expectativa de un proyecto a largo plazo, hiciste la inversión y después te sueltan la mano", lamentó.
El empresario también reconoció que "quizás fue una mala decisión nuestra invertir pensando en que el proyecto iba a seguir", reflexionó. Sin embargo, señaló que la empresa, pese a cumplir con la letra del contrato, no tuvo en cuenta el impacto social y económico que su decisión generaría en los proveedores locales que apostaron por el proyecto.
La situación se agrava porque los camiones adquiridos para el proyecto no pueden ser reubicados fácilmente en otros proyectos mineros locales, ya que no hay contratos de ese tipo en este momento. El panorama para este proveedor de servicios logísticos que apostó al proyecto Hualilán es incierto: mientras la empresa avanza hacia su planta propia, quienes se endeudaron para comprar camiones tienen que pagar las cuotas y ya no tienen contrato.