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Qué es la polinosis, por qué empeora en primavera y sus síntomas

La polinosis aparece por la exposición al polen y puede provocar síntomas nasales, oculares y respiratorios. En algunos casos requiere estudios específicos.

POR REDACCIÓN

Hace 1 hora
La polinosis suele intensificarse durante los meses de mayor presencia de polen.

Con la llegada de la primavera aumentan los casos de polinosis, una alergia estacional vinculada con la mayor concentración de polen en el aire. Sus síntomas pueden ir desde estornudos, congestión y picazón hasta lagrimeo y, en algunos casos, dificultades respiratorias.

La exposición no es igual durante todo el año. Los árboles suelen liberar polen principalmente en primavera, mientras que las gramíneas tienen mayor actividad entre el final de esa estación y el comienzo del verano. Las malezas, en cambio, concentran su polinización hacia fines del verano y principios del otoño.

Los granos de polen son microscópicos y pueden desplazarse con facilidad por el aire. Al ser inhalados, funcionan como alérgenos en personas predispuestas y desencadenan una respuesta del sistema inmunológico.

Cuáles son los síntomas de la polinosis

Las manifestaciones más habituales afectan la nariz y los ojos. Entre ellas aparecen secreción nasal acuosa, estornudos, obstrucción, picazón en la nariz, el paladar o la garganta, además de lagrimeo, irritación ocular e hinchazón de los párpados.

También pueden aparecer tos, silbidos al respirar y otros síntomas bronquiales asociados con cuadros de asma alérgica. Cuando las molestias son persistentes, pueden afectar el descanso, el rendimiento laboral o escolar y las actividades cotidianas.

El clima también influye. Los días secos, soleados y ventosos favorecen una mayor concentración de polen en el ambiente, mientras que la humedad y las lluvias suelen reducirla.

Cómo se diagnostica y trata

Una señal que puede hacer sospechar polinosis es que los síntomas aparezcan o empeoren siempre en determinados meses del año. Para confirmar el diagnóstico pueden realizarse pruebas cutáneas o análisis de sangre destinados a identificar qué tipo de polen desencadena la reacción.

El tratamiento depende de la intensidad y del tipo de síntomas. Generalmente incluye medidas para reducir la exposición al polen y medicamentos indicados por profesionales. Cuando estas alternativas no son suficientes, en determinados pacientes puede evaluarse inmunoterapia específica con alérgenos.

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