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Receta de langostinos gratinados con queso para hacer en pocos pasos
Lográ una textura cremosa y un dorado perfecto en pocos minutos con esta técnica de cocción rápida y sencilla.
POR REDACCIÓN
Los langostinos gratinados representan un emblema de la cocina tradicional que fusiona sencillez con una potencia de sabor notable en una fórmula de ejecución veloz. Mediante el uso de crema, mostaza, ajo y queso, se obtiene una emulsión densa y perfumada que recubre al marisco para convertirlo en una propuesta satisfactoria.
El punto esencial reside en el golpe de calor final, que requiere un horno a temperatura elevada por un tiempo breve y una cantidad abundante de queso para alcanzar esa costra superior característica. Resulta una alternativa excelente para presentar en recipientes individuales a modo de entrada o para disfrutar junto a unas rodajas de pan.
Para alimentar a cuatro comensales se necesita un kilogramo de langostinos, doscientos gramos de queso gouda, doscientos centímetros cúbicos de crema de leche, un diente de ajo picado en aceite, una cucharadita de mostaza, sal y pimienta. El proceso inicia al pelar y limpiar las piezas para luego someterlas a un hervor de tres minutos.
En un recipiente aparte se debe integrar la mostaza con la crema de leche, el ajo y los condimentos. Tras aceitar pequeñas cazuelas, se distribuyen los mariscos con la preparación líquida y se cubre con el queso rallado. Finalmente, se introducen en el horno precalentado durante cinco minutos hasta que la superficie esté gratinada y se sirve inmediatamente.