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Reino Unido reforzó la defensa de las Islas Malvinas con aviones de combate
En medio de la creciente tensión diplomática por la soberanía de las Islas Malvinas, el Reino Unido ratificó su postura y dejó abierta la posibilidad de utilizar cazas furtivos F-35B Lightning para reforzar la defensa del archipiélago.
POR REDACCIÓN
La disputa entre Argentina y el Reino Unido por las Islas Malvinas volvió a sumar tensión luego de que Londres reafirmara su compromiso con la defensa del archipiélago y dejara abierta la posibilidad de incrementar sus capacidades militares en la zona. La respuesta se produjo después de los recientes movimientos del Gobierno de Javier Milei para profundizar el reclamo argentino de soberanía.
Según trascendió, el Ministerio de Defensa británico no descartó que sus cazas furtivos F-35B Lightning puedan ser utilizados en el futuro para reforzar la presencia militar en las islas. La aeronave es un avión de combate de quinta generación, con capacidades furtivas y tecnología avanzada.
La postura británica se da en un contexto de creciente tensión diplomática. Milei volvió a colocar a Malvinas en el centro de su agenda internacional y anunció medidas contra empresas vinculadas con la explotación de recursos naturales en el territorio cuya soberanía reclama Argentina.
La defensa británica en las islas
El Reino Unido mantiene desde hace décadas una estructura militar permanente en Malvinas. La defensa del territorio está concentrada principalmente en la base aérea de Mount Pleasant, desde donde opera la Royal Air Force.
La situación actual también está atravesada por el plan británico de incremento del gasto en defensa. El Reino Unido anunció una inversión de unos 15.000 millones de libras en los próximos cuatro años, en lo que fue presentado como el mayor programa de fortalecimiento militar desde la Guerra Fría.
El refuerzo de la capacidad aérea se suma así a una estructura que ya contempla presencia militar terrestre, naval y aérea en el Atlántico Sur.
Una disputa que volvió a escalar
La nueva escalada se produce mientras Argentina intensifica sus reclamos por la soberanía de las islas y cuestiona las actividades hidrocarburíferas desarrolladas bajo autorización británica.
En los últimos días, el Gobierno argentino también endureció su posición frente a las empresas que participan de proyectos petroleros en Malvinas, especialmente ante el avance del proyecto Sea Lion.
Mientras tanto, desde Londres mantienen su respaldo a los habitantes de las islas y sostienen el principio de autodeterminación que el Reino Unido utiliza como argumento central para defender su posición sobre el archipiélago.