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País > Naturaleza en la Ciudad

Reserva Ecológica Costanera Sur: 350 hectáreas de naturaleza en CABA

DIARIO HUARPE recorrió la Reserva Ecológica Costanera Sur, un enorme humedal donde la naturaleza le gana por completo al ruido porteño. 

30 de septiembre de 2026
La Reserva Ecológica Costanera Sur fue declarado como Sitio Ramsar. (Foto: HUARPE).

Hay un momento en el que Buenos Aires parece apagarse. Apenas unas cuadras atrás quedaron las enormes torres de Puerto Madero, los autos, las avenidas y ese movimiento incesante que sorprende a quien llega desde San Juan. Basta cruzar hacia la Costanera Sur e ingresar por un enorme pórtico para que el paisaje cambie por completo: delante aparecen 350 hectáreas de naturaleza, senderos, lagunas, árboles y cientos de especies que encontraron su lugar en medio de una de las ciudades más grandes de América.

DIARIO HUARPE recorrió la Reserva Ecológica Costanera Sur y la primera sorpresa aparece justamente en ese contraste. De un lado está la postal más moderna de Buenos Aires; del otro, el mayor espacio verde de la Ciudad y un humedal reconocido internacionalmente como Sitio Ramsar desde 2005.

Al comenzar a caminar, el ruido de los motores desaparece y es reemplazado por el viento entre las ramas y el canto de pájaros que, para quien no conoce de especies, resulta imposible identificar. No hace falta hacerlo. Alcanza con escucharlos.

Los senderos atraviesan bosques, pastizales, lagunas y bañados. En algunos sectores, entre la vegetación, aparecen aves descansando sobre el agua. La riqueza natural es enorme y en la Reserva fueron registradas más de 340 especies de aves. Algunas utilizan estos ambientes para reproducirse, alimentarse o descansar durante sus desplazamientos.

Pero la Reserva no es únicamente un lugar para observar naturaleza. Mientras algunos turistas avanzan lentamente tomando fotografías, otros porteños corren o entrenan por sus caminos. Hay bicicletas, familias caminando, personas sentadas leyendo y jóvenes que aprovechan el silencio para estudiar. Todos parecen convivir sin alterar demasiado esa tranquilidad.

El paseo puede continuar hasta uno de sus puntos más especiales: el Río de la Plata.

Allí vuelve a cambiar el paisaje. Los árboles dejan paso al horizonte abierto y al enorme río. Hay mesas donde las familias almuerzan o meriendan, mientras otros simplemente se sientan con el mate frente al agua. Las olas rompen contra la costa y producen un sonido constante que termina convirtiéndose en la música de fondo del descanso.

Es difícil pensar, sentado frente al río, que las torres de Puerto Madero siguen estando apenas detrás.

Una reserva que nació entre escombros

La historia del lugar resulta tan llamativa como el paisaje. En 1978, durante la última dictadura militar, comenzó a rellenarse este sector del Río de la Plata para ganarle terreno al agua. Buena parte de los escombros provenía de las demoliciones realizadas en Buenos Aires para abrir paso a las autopistas urbanas.

Con esos materiales se levantaron terraplenes sobre la costa y comenzó a formarse una superficie de unas 350 hectáreas. Allí se proyectaba desarrollar el llamado Ensanche Área Central, que contemplaba trasladar edificios de la administración pública y conformar un nuevo sector urbano frente al río.

El proyecto finalmente no prosperó. Las tareas de relleno y descarga continuaron de manera discontinua hasta 1984 y dejaron enormes cantidades de cemento, ladrillos, tierra y sedimentos. Lo que nadie había proyectado fue lo que ocurrió después.

La naturaleza empezó a ocupar el lugar

Semillas transportadas por el Río de la Plata, el viento y los animales fueron colonizando aquella superficie artificial. Llegaron las plantas, se formaron pastizales, bosques, bañados y lagunas y, con ellos, aparecieron cada vez más especies animales. En 1986 comenzó formalmente la protección del área que hoy constituye la Reserva Ecológica Costanera Sur.

Durante la recorrida todavía pueden observarse sobre la costa ladrillos y restos de materiales entre la arena, vestigios de aquella historia que terminó convirtiéndose, paradójicamente, en la base de uno de los ecosistemas urbanos más importantes de Buenos Aires.

Un Sitio Ramsar

Para un sanjuanino hay otro vínculo interesante. Desde 2005, la Reserva Ecológica Costanera Sur integra la lista de Sitios Ramsar, el reconocimiento internacional destinado a humedales de importancia mundial.

San Juan también cuenta con humedales reconocidos bajo esta convención. Aunque los paisajes sean completamente diferentes, comparten una misma condición: son ambientes de enorme valor cuya biodiversidad requiere protección y conservación.

Y eso se percibe durante la visita. Personal de la Reserva recorre el lugar y realiza tareas de conservación y relevamiento, mientras carteles recuerdan que no se debe alimentar a los animales, generar ruidos molestos ni abandonar los senderos habilitados. No se trata solamente de un parque: es un área natural protegida en plena ciudad.

También existe un vivero dedicado a reproducir flora nativa y se desarrollan actividades de conservación, investigación y educación ambiental. Para quienes quieren conocer más, hay recorridos guiados por senderos y pasarelas en los que se explica la historia del lugar, sus ambientes y las especies que los habitan.

Quizás esa sea la mayor sorpresa de la Reserva. Buenos Aires suele asociarse con edificios, tránsito, teatros, restaurantes y multitudes. Sin embargo, cruzando una avenida desde Puerto Madero hay otro mundo.

Uno donde se puede caminar durante horas bajo los árboles, escuchar aves que uno ni siquiera sabe nombrar y terminar sentado frente al Río de la Plata, mate en mano, escuchando solamente el agua.

Dato

La Reserva Ecológica Costanera Sur tiene uno de sus ingresos por avenida Tristán Achával Rodríguez 1550, junto a Puerto Madero. La entrada es gratuita.

Hay recorridos guiados gratuitos, actividades de observación de aves y propuestas de educación ambiental.

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