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Riesgos de rellenos y rinomodelación sin control médico profesional
Los especialistas alertan sobre las consecuencias irreversibles de inyectarse sustancias en centros no autorizados.
POR REDACCIÓN
La medicina estética dejó de ser una práctica para pocos y se transformó en un fenómeno masivo impulsado por las redes sociales. Sin embargo, este auge de rellenos y rinomodelaciones trajo consigo una preocupación creciente por el avance de tratamientos realizados en espacios improvisados o por personas sin formación profesional.
Ante esta realidad, la doctora Cintia Burgos explica que "Muchas personas toman decisiones basadas únicamente en el precio o en lo que ven en redes sociales. Pero detrás de cada tratamiento existe un acto médico que requiere conocimientos específicos sobre anatomía, farmacología y manejo de complicaciones".
El riesgo de estas intervenciones reside en la complejidad de las estructuras del rostro. Al aplicar sustancias inyectables en zonas delicadas, una mala técnica puede afectar directamente la salud física de los pacientes. La especialista señala que "Cuando se trabaja con rellenos faciales o bioestimuladores se está actuando sobre zonas donde existen arterias, venas y nervios. Una mala práctica puede generar complicaciones importantes que requieren intervención médica inmediata".
Entre las consecuencias más graves se encuentran las infecciones, asimetrías, necrosis de tejidos por obstrucción vascular e incluso casos excepcionales de pérdida de la visión o eventos cerebrovasculares.
La seguridad del paciente depende de verificaciones fundamentales antes de iniciar cualquier procedimiento. Es obligatorio confirmar que el profesional cuente con su matrícula habilitante y que el establecimiento sea un consultorio médico autorizado. Asimismo, la trazabilidad de los insumos es un punto crítico, ya que se ha detectado la circulación de productos sin registro sanitario.
Sobre este aspecto, Burgos sostiene que "El paciente tiene derecho a saber qué le están aplicando. Debe conocer la marca, el origen del producto y verificar que se encuentre aprobado por las autoridades sanitarias".
Otro paso que suele omitirse en la oferta informal es la evaluación clínica previa. Ningún tratamiento debería realizarse sin un diagnóstico que considere antecedentes, enfermedades preexistentes y expectativas reales.
Según la experta, "La medicina estética no consiste únicamente en aplicar una sustancia. Implica realizar un diagnóstico, determinar si la persona es apta para el tratamiento y diseñar una estrategia personalizada. Cuando estos pasos se omiten, aumentan significativamente los riesgos".
Finalmente, el impacto de las plataformas digitales juega un rol determinante al mostrar resultados inmediatos sin advertir sobre los posibles efectos secundarios. La estética responsable prioriza el bienestar y la información veraz sobre las promesas de transformaciones milagrosas. Como conclusión para quienes buscan estos servicios, Burgos remarca que "La estética responsable no vende milagros. La prioridad siempre debe ser la salud del paciente".