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San Juan fortalece su liderazgo olivícola con el Banco de Germoplasma
El INTA San Juan conserva más de 300 variedades de olivo en un banco clave para proteger el patrimonio genético de América.
POR REDACCIÓN
San Juan volvió a posicionarse como uno de los principales referentes de la actividad olivícola regional durante el XV Encuentro Internacional ArgOliva 2026. En ese marco, productores, técnicos, profesionales, académicos y público general participaron de una Jornada Técnica sobre el Banco Mundial de Germoplasma de Olivo.
El encuentro tuvo como escenario el Museo de la Historia Urbana (MHU) y permitió poner en valor una iniciativa estratégica para el presente y futuro de la olivicultura: la conservación del patrimonio genético del olivo.
El INTA San Juan alberga más de 300 variedades de esta especie y cuenta con el banco de germoplasma más importante de América y el cuarto a nivel mundial. Además, se trata de una reserva reconocida y avalada por el Consejo Oleícola Internacional (COI).
El patrimonio genético, bajo resguardo
El banco cumple una función clave para preservar la diversidad genética del olivo y garantizar la disponibilidad de material vegetal ante eventuales catástrofes, enfermedades u otras amenazas que puedan afectar a la especie.
Durante la jornada se analizó la importancia de conservar estas variedades y, al mismo tiempo, aprovechar ese patrimonio para fortalecer la producción olivícola y mejorar las características de los aceites.
La actividad también permitió abordar la articulación entre organismos públicos, productores y el sector privado, considerada fundamental para impulsar nuevas oportunidades para la cadena productiva.
Una degustación para conocer las variedades
Como parte de ArgOliva 2026, unas 80 personas participaron de una degustación de aceites elaborados con distintas variedades de olivo.
La propuesta buscó reconocer y caracterizar los perfiles sensoriales de los diferentes aceites, acercando al público a las particularidades de cada variedad.
Así, el Banco Mundial de Germoplasma volvió a ocupar un lugar central en la agenda olivícola: una reserva genética que no solo protege el patrimonio existente, sino que también representa una herramienta estratégica para el desarrollo futuro de la actividad en San Juan y América.