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Savastano planteó que el Teatro del Bicentenario debe llegar a nuevos públicos
El primer director del teatro público sanjuanino, Eduardo Savastano, estuvo en “Yo Te Invito” y habló sobre la necesidad de mejorar la conexión del espacio con las jóvenes audiencias.
Por Raúl Caliva Hace 0 horas
A diez años de su histórica apertura el 21 de octubre de 2016, el Teatro del Bicentenario se ha consolidado como el espacio cultural público y de referencia internacional en la región. Sin embargo, celebrar una década de excelencia arquitectónica, técnica e institucional abre paso a una reflexión profunda sobre el rol del coloso artístico en la sociedad contemporánea.
Trascender el mero entretenimiento, consolidar la participación familiar y, sobre todo, seducir a las nuevas generaciones, demostrando que la cultura es un pilar indispensable para el crecimiento colectivo. Dichas asignaturas, son parte de las reflexiones que brindó Eduardo Savastano, primer director general que estuvo a cargo -desde 2016 a 2023- en el programa Yo Te Invito de HUARPE TV.
El gestor (hoy presidente de la Fundación Amigos del Teatro del Bicentenario), remarcó que un centro de artes performáticas no responde a la lógica de un centro recreativo pasajero, sino a la construcción de ciudadanía. “Un teatro no es un salón de eventos, no es un salón de fiestas. Un teatro es un lugar donde un publicó se moviliza, se sensibiliza, piensa y avanza como sociedad”, definió al poner en valor la función de formación y transformación humana que desempeña el complejo.
Para el referente, dimensionar el impacto de la cultura implica comprender que esta cumple un rol vital en la supervivencia espiritual y cívica de un pueblo, recordando el concepto de que “la cultura es al pueblo lo que el alma al cuerpo”.
El desafío de trascender el entretenimiento y educar la sensibilidad
En una época en la que la inmediatez y el consumo digital fragmentan la atención, uno de los mayores retos institucionales es lograr que la comunidad revalorice la experiencia artística como un espacio de desarrollo trascendente y no como un simple pasatiempo. Paradójicamente, mientras la tecnología facilita hoy el acceso a la información o la compra de entradas, la sociedad experimenta mayores dificultades para disponer de tiempo de calidad y contemplación.
Frente a esta realidad, Savastano advirtió sobre la urgencia de recuperar el valor de la pausa y el encuentro presencial: “Nos hemos acostumbrado muy rápidamente a cosas de 7 u 8 segundos y si no está, lo saco. Ya nos hemos desacostumbrado a darnos un respiro, a poder sentarnos en una butaca, apagar el celular y estar una hora o dos horas contemplando algo, pensando en algo”, señaló, al reflexionar sobre la necesidad de formar públicos capaces de dejarse atravesar por la emoción profunda que genera "la cosa de verdad".
Derribar prejuicios y simplificar el acceso
Quizás el objetivo más estratégico para la próxima década del Teatro del Bicentenario sea interpelar de manera efectiva a las audiencias jóvenes y a las familias. En un ecosistema donde los jóvenes consumen contenidos efímeros, acercarlos a géneros complejos como la ópera, la música académica o el ballet exige repensar los canales de comunicación y desarticular falsos mitos sobre el elitismo cultural.
Para Savastano, la clave no reside en simplificar el arte, sino en derribar barreras subjetivas y habilitar un lenguaje más cercano: “Hay que bajar los prejuicios sin barrera. El lenguaje es más sencillo. Lo que pretende el arte es abrirte los poros del alma y del corazón y hacerte vivir un poco la realidad”, expresó, comparando la accesibilidad de una obra lírica con el uso cotidiano de la tecnología, donde se disfruta de sus beneficios sin necesidad de ser un especialista técnico.
Además, Savastano remarcó sobre el sentido de desarrollar una visión con más amplitud: “La cultura no solo tiene algo que ver con el arte. Tiene algo que ver con la música, con la pintura, con las expresiones de la sensibilidad del ser humano, pero básicamente la cultura tiene que ver con los valores que tiene un pueblo sobre los que se aferra y sobre los que se sobrepone la adversidad”.
Por otro lado, analizó “¿Por qué el arte es importante? Porque es el catalizador. Uno va a un concierto y sale de ese evento iluminado, se siente empoderado, se siente mejor, se siente purificado, se siente perdonado, se siente inspirado, se siente esperanzado”.
Las bases del gigante
Sobre el origen y la gestación del Teatro del Bicentenario, Eduardo Savastano detalló en la entrevista algunas anécdotas de aquella etapa fundacional.
Confesó que fue un afortunado: “me siento un privilegiado y soy agradecido, porque esto podría haber no funcionado y yo podría haber demostrado que era un papanatas responsable y haber chocado a los 10 días”, contó con humor. Y señaló el por qué: “San Juan todavía no tiene conciencia de lo que tiene. En aquel momento no tuvimos conciencia de lo que los sanjuaninos juntos estábamos pariendo”.
Tras leer casi mil currículums, seleccionaron a un grupo inicial de entre 36 y 38 personas. Con ese equipo reducido y trabajando junto a figuras como la directora artística Silvana Moreno y Sergio Marganelli, armaron un plan estratégico riguroso para definir los objetivos: "Siempre hay que tener un plan. Es preferible uno malo que uno bueno, porque sobre uno malo se corrige, pero sobre un plan inexistente se acabó la charla", sostuvo.
El escepticismo inicial fue todo un reto, Savastano reconoció que al principio, la sociedad estaba dividida: "¿Funcionará un teatro así en San Juan?", "¿Para qué servirá esto tan grande?". Para contrarrestarlo, al mes exacto de la apertura lanzaron un masivo programa de visitas guiadas que en su primer año logró que entre 150.000 y 170.000 personas recorrieran el edificio para lograr la tan ansiada apropiación comunitaria.
En síntesis, el entrevistado apuntó que uno de los grandes desafíos futuros para el TdB es consolidar un lazo más profundo con la comunidad.