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Ser mamá después de los 40: riesgos, mitos y qué dice un ginecólogo

Un especialista explicó por qué crecen los embarazos después de los 40, sus riesgos, controles y cuándo conviene preservar óvulos.

Por Ana Paula Zabala
Hace 2 horas

Gempel habló sobre la maternidad después de los 35 años.

Hace algunas décadas, un primer embarazo después de los 35 años era considerado una excepción. Hoy la realidad es muy distinta. Cada vez más mujeres postergan la maternidad por decisión propia o porque las circunstancias de la vida las llevan a hacerlo más adelante. El desarrollo profesional, la búsqueda de estabilidad económica, la formación académica, la dificultad para encontrar una pareja o simplemente la elección de priorizar otros proyectos personales modificaron profundamente la edad en la que muchas mujeres deciden tener hijos.

Esta transformación social también se refleja en las estadísticas. En Argentina y en gran parte del mundo disminuyó la natalidad y aumentó la edad promedio del primer embarazo, una tendencia que los especialistas observan desde hace más de una década.

Sobre este fenómeno habló el médico ginecólogo Diego Gempel en el programa Yo Te Invito, donde explicó qué sucede con la fertilidad femenina a partir de los 35 años, cuáles son los riesgos reales de un embarazo después de los 40 y qué herramientas existen hoy para acompañar a quienes desean ser madres en esa etapa de la vida.

Ya no se habla de “embarazo geriátrico”

Una de las consultas que más se repite en redes sociales surge cuando muchas mujeres cuentan que, al asistir a su primera consulta médica, descubrieron que su embarazo era catalogado como “geriátrico”, una denominación que suele generar rechazo.

Para Gempel, ese concepto quedó atrás.

“Hoy prácticamente ya no utilizamos ese término. Antes se hablaba de ‘primigesta añosa’ o ‘embarazo geriátrico’, pero actualmente preferimos referirnos a embarazos en mujeres de edad materna avanzada”, explicó.

Según el especialista, el cambio no responde únicamente a una cuestión de lenguaje, sino también a una nueva realidad social. Mientras hace 40 años era habitual ser madre antes de los 30, hoy ocurre exactamente lo contrario.

“Lo excepcional hace algunas décadas era embarazarse después de los 40. Hoy es mucho más frecuente encontrar mujeres que planifican su primer embarazo después de los 35 que embarazos antes de los 25”, señaló.

La sociedad cambió, pero la fertilidad tiene sus tiempos

El médico explicó que la postergación de la maternidad responde principalmente a factores culturales y sociales.

Muchas mujeres buscan primero terminar una carrera universitaria, consolidar un trabajo, alcanzar cierta estabilidad económica o emocional e incluso encontrar la pareja con la que desean formar una familia.

Sin embargo, aclaró que, aunque la expectativa y la calidad de vida hayan mejorado notablemente, la biología sigue marcando algunos límites.

“A partir de los 35 años comienza a disminuir la reserva ovárica. No solamente disminuye la cantidad de óvulos, sino también su calidad”, explicó.

Esa pérdida progresiva hace que resulte más difícil lograr un embarazo espontáneo y que, en algunos casos, sea necesario recurrir a tratamientos de reproducción asistida, fecundación in vitro o incluso ovodonación.

No obstante, remarcó que mantener hábitos saludables puede mejorar considerablemente las posibilidades de embarazo.

“No fumar, evitar el exceso de alcohol, mantener un peso adecuado, hacer actividad física y controlar enfermedades como diabetes o hipertensión son factores fundamentales.”

Congelar óvulos: una decisión que conviene pensar antes de los 35

Durante la entrevista, Gempel hizo especial hincapié en la preservación de la fertilidad. Para aquellas mujeres que saben que desean ser madres en el futuro, pero todavía no tienen un proyecto de maternidad cercano, recomendó consultar tempranamente sobre la posibilidad de congelar óvulos.

“La edad ideal para pensar en preservar óvulos es antes de los 35 años. Después de esa edad comienza a disminuir su calidad y congelar óvulos de menor calidad reduce las probabilidades de éxito”, explicó.

Según indicó, en San Juan esta práctica comenzó a crecer en los últimos años justamente porque cada vez más mujeres retrasan la maternidad.

¿Cuáles son los riesgos de un embarazo después de los 40?

El especialista aclaró que un embarazo después de los 40 no significa necesariamente un embarazo complicado, aunque sí requiere un seguimiento más cercano.

Entre los principales riesgos mencionó:

  • mayor posibilidad de aborto espontáneo durante el primer trimestre;
  • incremento del riesgo de alteraciones cromosómicas, como síndrome de Down;
  • mayor probabilidad de desarrollar diabetes gestacional;
  • aumento del riesgo de hipertensión inducida por el embarazo;
  • mayor frecuencia de partos prematuros y cesáreas.

Sin embargo, destacó que los avances de la medicina permiten detectar precozmente muchas de estas situaciones.

Hoy existen estudios de ADN fetal que pueden realizarse desde las primeras semanas de gestación, además de ecografías específicas y controles que permiten evaluar el correcto desarrollo del embarazo.

Más controles, pero también mejores resultados

Gempel explicó que las mujeres mayores de 40 años reciben un seguimiento obstétrico más intensivo.

Durante el embarazo se realizan controles periódicos para evaluar el crecimiento fetal, la circulación entre la placenta y el bebé, el riesgo de hipertensión, la aparición de diabetes gestacional y la correcta perfusión placentaria mediante estudios Doppler.

El objetivo es anticiparse a cualquier complicación y actuar de manera temprana.

“Hoy estos embarazos se controlan mucho más y eso permite obtener muy buenos resultados”, aseguró.

Embarazos más planificados y conscientes

Después de casi tres décadas dedicadas a la obstetricia y la ginecología, Gempel observa otra diferencia importante respecto de años atrás.

Las mujeres que llegan a un embarazo después de los 40 suelen hacerlo luego de una decisión muy pensada.

“No suelen ser embarazos inesperados. Generalmente son embarazos buscados, planificados y precedidos por una consulta preconcepcional”, afirmó.

Esa preparación previa permite detectar enfermedades, corregir hábitos y llegar al embarazo en mejores condiciones de salud.

El mensaje para quienes sueñan con ser madres más adelante

Finalmente, el especialista dejó una recomendación para las mujeres que están transitando los primeros años de la década de los 30 y aún no planean un embarazo inmediato.

Realizar controles ginecológicos periódicos, mantener hábitos saludables, evitar el tabaquismo y el sedentarismo, controlar el peso y conversar con el especialista sobre la preservación de la fertilidad son algunas de las herramientas que pueden marcar una diferencia.

“Hoy es totalmente posible lograr un embarazo saludable después de los 35 e incluso después de los 40. Muchas veces ocurre de manera espontánea y otras con ayuda de tratamientos. Lo importante es planificarlo, consultar a tiempo y llegar al embarazo en las mejores condiciones posibles”, concluyó Gempel.

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