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Siete hábitos que aceleran el envejecimiento cerebral y cómo evitarlos
El sedentarismo, el exceso de pantallas y el aislamiento social están entre las conductas asociadas con un mayor deterioro cognitivo.
POR REDACCIÓN
El paso de los años no es el único factor que determina cómo envejece el cerebro. Las actividades y decisiones cotidianas también pueden influir en la salud cognitiva, y algunas conductas sostenidas en el tiempo están relacionadas con un mayor riesgo de deterioro.
La evidencia científica indica que actuar sobre determinados factores de riesgo modificables podría ayudar a prevenir o retrasar hasta el 45% de los casos de demencia. Por este motivo, los especialistas ponen especial atención en la prevención desde la mediana edad.
Ben Rein, profesor clínico adjunto de neurociencia de la Universidad de Buffalo, explicó que el cerebro, al igual que otras partes del organismo, envejece y pierde algunas de sus capacidades. Un estudio publicado en Nature Aging ubicó alrededor de los 57 años uno de los momentos relevantes de este proceso, con otros cambios importantes cerca de los 70 y 78 años.
Sin embargo, modificar determinados hábitos puede contribuir a proteger la salud cerebral. Estos son siete comportamientos que los especialistas recomiendan revisar.
1. Pasar demasiado tiempo frente a las pantallas
No todo uso de una pantalla tiene el mismo impacto. El problema aparece especialmente cuando se pasan muchas horas mirando televisión o recorriendo redes sociales de manera pasiva.
Este tipo de comportamiento se ha asociado con una mayor atrofia en regiones cerebrales relacionadas con la memoria y la toma de decisiones. Los especialistas aconsejan priorizar actividades que exijan mayor participación cognitiva, como leer, aprender, resolver problemas o mantener una videollamada.
2. Permanecer sentado durante muchas horas
El sedentarismo puede perjudicar la circulación sanguínea cerebral y está relacionado con un mayor riesgo de deterioro cognitivo.
Una estrategia sencilla es interrumpir los períodos prolongados sentado con pequeñas caminatas de entre uno y cinco minutos cada hora. También se recomienda alcanzar unos 150 minutos semanales de ejercicio mediante actividades como caminar a buen ritmo, correr, nadar o practicar deportes.
3. Fumar o vapear
Tanto el tabaquismo como el vapeo pueden dañar los vasos sanguíneos encargados de llevar sangre al cerebro. Esto puede favorecer el deterioro cognitivo y afectar la memoria.
La principal recomendación es abandonar el consumo de tabaco y vapeadores y evitar productos con nicotina.
4. Consumir demasiado azúcar y ultraprocesados
Una alimentación con grandes cantidades de azúcar añadida y productos ultraprocesados también puede afectar la salud cerebral.
Los especialistas aconsejan disminuir el consumo de productos azucarados y comidas ultraprocesadas, entre ellas golosinas, alfajores, hamburguesas, panchos y otros alimentos con grandes cantidades de grasas, azúcares y aditivos.
5. Tener poca interacción social
El aislamiento social está asociado con un incremento del riesgo de demencia. En cambio, mantener vínculos y una vida social activa puede funcionar como un factor protector para el cerebro.
Por eso, los expertos recomiendan reservar espacios para encontrarse, conversar y mantener contacto frecuente con otras personas.
6. Descuidar la audición
La pérdida auditiva, incluso cuando es leve, se ha relacionado con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia. Por este motivo, proteger los oídos en ambientes con mucho ruido y controlar periódicamente la audición puede contribuir al cuidado cerebral.
Cuando existe una disminución auditiva, recurrir al tratamiento indicado y utilizar audífonos cuando sean necesarios también forma parte de las estrategias preventivas.
7. Consumir alcohol en exceso
El consumo habitual de alcohol por encima de cantidades moderadas también se ha relacionado con un mayor riesgo de deterioro cerebral. Investigaciones citadas por la Escuela de Medicina de Harvard encontraron una asociación entre el consumo regular superior al moderado y un 22% más de riesgo de Alzheimer frente a quienes no bebían.
Los especialistas destacan que la prevención no depende de una única medida. Realizar actividad física, mantener vínculos sociales, cuidar la alimentación, evitar el tabaco y controlar factores cardiovasculares y auditivos son acciones que pueden contribuir a preservar las capacidades cognitivas a medida que pasan los años.