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Suicidios en Argentina: la cifra creció casi 58% desde 2017
En 2025 se registraron 5.209 suicidios y la tasa llegó a 11,8 cada 100 mil habitantes. Jóvenes y adolescentes aparecen entre los grupos más vulnerables.
POR REDACCIÓN
La cantidad de suicidios en Argentina alcanzó durante 2025 su nivel más alto registrado y encendió la preocupación de especialistas en salud mental. Las estadísticas muestran un crecimiento sostenido durante los últimos años y advierten especialmente por el impacto entre adolescentes y jóvenes.
De acuerdo con un informe del Observatorio de Política Criminal (OPC), elaborado sobre registros oficiales, durante 2025 se contabilizaron 5.209 suicidios en el país, con una tasa de 11,8 casos cada 100 mil habitantes. El indicador ubicó a Argentina en el tercer lugar de Sudamérica, detrás de Uruguay y Chile.
El incremento resulta aún más marcado al observar la evolución de los últimos años. En 2017 se habían registrado 3.304 casos, por lo que la cantidad aumentó un 57,7% hasta 2025. En el mismo período, la tasa nacional pasó de 8,2 a 11,8 casos cada 100 mil habitantes, un crecimiento del 43,9%.
Los datos provienen del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) y del Sistema de Alerta Temprana de Suicidios, que recopilan información aportada por policías provinciales y organismos federales. El informe señala además que los suicidios casi triplicaron a los homicidios durante 2025, cuya tasa se ubicó en 3,6 cada 100 mil habitantes.
Uno de los aspectos que genera mayor preocupación es lo que ocurre entre las generaciones más jóvenes. El suicidio se convirtió en la principal causa de muerte violenta entre adolescentes y jóvenes y, según el informe, constituye actualmente la principal causa de muerte entre personas de 15 a 34 años en Argentina.
Los especialistas remarcan que no existe una única explicación detrás del fenómeno. Ansiedad, depresión, aislamiento, dificultades económicas, consumo problemático, ludopatía y falta de perspectivas a largo plazo aparecen entre los factores que pueden confluir, aunque cada situación debe analizarse de manera particular.
Un relevamiento de la Facultad de Psicología de la UBA también mostró señales de alerta. Entre más de 2.000 personas encuestadas, el 6,5% presentó riesgo de padecer un trastorno mental y los jóvenes de entre 18 y 29 años fueron quienes registraron los mayores niveles de riesgo suicida. Además, el 35,85% aseguró estar atravesando algún tipo de crisis.
La situación también preocupa a nivel regional. Datos citados por la Organización Panamericana de la Salud muestran que la tasa de suicidio entre personas de 10 a 24 años en las Américas aumentó un 38% durante las últimas dos décadas, un crecimiento superior al registrado en la población general.
Ante este escenario, los especialistas ponen el foco en fortalecer la prevención y la detección temprana, especialmente en escuelas y familias. También remarcan la importancia de garantizar espacios de escucha, facilitar el acceso a servicios de salud mental y mantener el acompañamiento después de una crisis, ya que la disminución del episodio agudo no implica necesariamente que haya desaparecido el riesgo.