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Tormenta de Santa Rosa: cuál es el origen del mito que revive cada 30 de agosto
Cada 30 de agosto revive una histórica creencia sobre la llegada de fuertes tormentas. La leyenda nació hace más de 400 años en Perú.
POR REDACCIÓN
Cada vez que agosto llega a su fin vuelve una de las creencias populares más conocidas en Argentina: la Tormenta de Santa Rosa. La tradición sostiene que alrededor del 30 de agosto puede producirse un fuerte temporal, pero detrás de este fenómeno existe una historia de más de 400 años y también una explicación científica.
El origen de la leyenda se remonta a 1615 en Lima, Perú. En aquel momento, una flota de corsarios neerlandeses amenazaba con avanzar sobre la ciudad y generar un ataque.
Según la tradición religiosa, Isabel Flores de Oliva, posteriormente conocida como Santa Rosa de Lima, encabezó una serie de oraciones para pedir protección ante la amenaza. Poco después se produjo un fuerte temporal que habría impedido el avance de las embarcaciones.
El episodio comenzó a ser interpretado por los fieles como un milagro y, con el paso de los años, quedó instalada la creencia de que cerca de la festividad de Santa Rosa podían repetirse fuertes tormentas.
La tradición terminó extendiéndose a distintos países de Sudamérica y adquirió una especial popularidad en Argentina. Sin embargo, desde la meteorología explican que existe una razón científica para que durante esta época aumenten las probabilidades de inestabilidad.
De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), hacia mediados y finales de agosto comienzan a producirse cambios en la circulación atmosférica debido a la proximidad de la primavera. Esto favorece la llegada de aire más cálido y húmedo y genera condiciones propicias para el desarrollo de tormentas, principalmente en el centro y noreste del país.
¿La Tormenta de Santa Rosa ocurre todos los años?
Los registros muestran que la popular tormenta no aparece con la regularidad que sostiene la tradición. Un análisis del SMN tomó datos entre 1906 y 2023 y consideró un período de 10 días alrededor del 30 de agosto.
En esos 118 años analizados se registraron tormentas en 67 oportunidades, es decir, aproximadamente en el 57% de los casos. Además, no todas estuvieron acompañadas por lluvias abundantes o fenómenos especialmente intensos.
Por eso, la ciencia no reconoce a la Tormenta de Santa Rosa como un evento meteorológico que necesariamente se repita cada año ni tampoco como el temporal más fuerte de la temporada.
Más de cuatro siglos después de aquel episodio ocurrido en Lima, la combinación entre tradición, religión y condiciones meteorológicas propias de esta época mantiene vigente uno de los mitos climáticos más populares de Sudamérica.