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Tras el aplauso, familiares y compañeros abrazaron los féretros en la Catedral

Luego del responso en la Catedral, seres queridos y miembros de las fuerzas de seguridad se acercaron a los ataúdes para darles un último adiós antes del inicio del cortejo fúnebre.

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
El abrazo final a los cuatro funcionarios conmovió a toda la Catedral. FOTO: Gentileza

El aplauso que cerró la ceremonia religiosa en la Catedral San Juan Bautista dio paso a una de las escenas más conmovedoras de la despedida de Rubén Castro, Jorge Carbajal, Carlos Heredia y Marcelo Germán Videla. Mientras el eco de las palmas aún resonaba en el templo, familiares, amigos y compañeros de trabajo se acercaron lentamente a los cuatro féretros para brindarles un último gesto de cariño.

En medio de un profundo silencio, solo interrumpido por el llanto de los presentes, esposas, hijos, hermanos y otros seres queridos apoyaron sus manos sobre los ataúdes y los abrazaron durante largos segundos. Muchos permanecieron inmóviles, con la mirada fija, mientras otros no pudieron contener las lágrimas al momento de la despedida.

La escena también estuvo protagonizada por integrantes de la Policía de San Juan, el Cuerpo de Bomberos y Protección Civil, instituciones donde las víctimas desarrollaron gran parte de su trayectoria profesional. Varios efectivos, todavía con sus uniformes de servicio, se acercaron a los féretros para abrazarlos en un gesto de respeto, gratitud y compañerismo hacia quienes compartieron años de trabajo en la atención de emergencias y el servicio a la comunidad.

Los abrazos se sucedieron uno tras otro, sin palabras. Algunos efectivos apoyaron la frente sobre los ataúdes; otros permanecieron de pie con la mano sobre la madera, en una despedida cargada de emoción. La imagen reflejó el fuerte vínculo que unía a las víctimas con quienes integraban las distintas fuerzas de seguridad y emergencia de la provincia.

El último adiós antes del cortejo

Solo cuando los familiares y compañeros concluyeron ese momento íntimo comenzó la preparación para retirar los féretros de la Catedral. En medio de un respetuoso silencio, fueron trasladados hacia el exterior del templo para iniciar el recorrido homenaje por distintos edificios vinculados a las fuerzas de seguridad y de emergencia antes de llegar al Cementerio de Capital.

El gesto espontáneo de abrazar los ataúdes se convirtió en una de las postales más impactantes de la jornada, reflejando el dolor de quienes no solo perdieron a servidores públicos, sino también a amigos, compañeros y seres queridos.

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