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Tras la muerte del Indio Solari, qué pasará con su herencia
El proceso sucesorio del músico incluye el control de marcas históricas y deudas por demandas civiles aún en curso.
POR REDACCIÓN
La despedida masiva en Villa Domínico marcó el inicio de un proceso legal clave para la música argentina. La justicia de Morón deberá tratar la sucesión del patrimonio de Indio Solari, un trámite que involucra a su hijo Bruno Solari, de 25 años, y a su pareja Virginia Inés Mones Ruiz. Este expediente determinará el destino de sus bienes, que incluyen su casa en Parque Leloir, los derechos de sus libros y su catálogo musical completo.
A diferencia de casos conflictivos como el de Diego Armando Maradona, el cantante mantuvo una estructura ordenada. Solari era dueño del 100 por ciento de su marca personal y de los nombres de sus últimas agrupaciones.
Para la obra de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, la administración sigue bajo Erks SA, sociedad que comparte con Skay Beilinson y Carmen Castro. Esta firma controla el catálogo y tuvo movimientos recientes en 2022 para trasladar su sede fiscal al centro porteño.
Sin embargo, la herencia también contempla responsabilidades por demandas civiles acumuladas en los últimos 10 años. Existen al menos cinco causas por daños y perjuicios. La más relevante proviene de un seguidor herido en el show de Olavarría de 2017, quien denunció que el músico no tomó "NINGÚN RECAUDO PARA QUE ELLO NO SUCEDA" ante el exceso de público. El demandante, que sufrió fracturas tratadas con 24 tornillos, reclama una cifra de nueve coma tres millones de pesos.
La defensa del artista respondió legalmente ante estas acusaciones. En el expediente, su abogado afirmó que "Acerca del emplazamiento fáctico propuesto por el actor, por expresa carga procesal desconozco y niego todos aquellos hechos y documentos que no sean objeto de un particular reconocimiento" para invalidar la demanda.
El equipo legal también sostuvo que "Para embarcarse en esta auténtica aventura judicial y tener alguna “chance” de éxito en su desviado propósito, el demandante se ve forzado a incurrir en una auténtica falsificación y exageración de los hechos y sus consecuencias" respecto a los daños denunciados.
El antecedente de Gustavo Cerati aparece como un modelo de gestión, donde el juzgado publicó edictos "citando a sus herederos y acreedores por el plazo de 30 días a los efectos de que hagan valer sus derechos". En aquel caso, su hermana fue administradora y sus hijos heredaron el 70 por ciento de su empresa musical. En el caso de Solari, la prolijidad en el registro de sus marcas facilita la transición de un símbolo que trasciende lo económico.