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Un estudio reveló cuánto hay que caminar para proteger el cerebro
Una investigación realizada con más de 66.000 personas concluyó que una caminata diaria de unos minutos a paso rápido se asocia con una reducción en el riesgo de desarrollar demencia.
POR REDACCIÓN
Una caminata diaria de apenas 13 minutos a paso rápido podría convertirse en una herramienta clave para proteger la salud cerebral. Así lo indica un estudio publicado en la revista Translational Psychiatry, que encontró que ese nivel de actividad física se asocia con una reducción del 72% en el riesgo de desarrollar demencia en el futuro.
La investigación analizó datos de más de 66.000 adultos del Reino Unido. Los investigadores observaron que no solo importa cuánto tiempo se camina, sino también la intensidad. Las personas que mantenían un ritmo más rápido obtenían beneficios significativamente mayores que quienes realizaban caminatas lentas o permanecían sedentarias.
El trabajo también mostró que incluso quienes no alcanzan las recomendaciones habituales de actividad física pueden obtener beneficios importantes con pequeñas dosis de ejercicio vigoroso. Esto sugiere que incorporar caminatas breves a la rutina diaria puede ser una estrategia accesible para cuidar el cerebro a largo plazo.
Por qué caminar protege al cerebro
Los especialistas explican que la actividad física mejora la circulación sanguínea, favorece el aporte de oxígeno al cerebro y contribuye a reducir procesos inflamatorios relacionados con el deterioro cognitivo. Además, ayuda a controlar factores de riesgo como la hipertensión, la obesidad y la diabetes, enfermedades que también están asociadas con un mayor riesgo de demencia.
Los autores remarcaron que el estudio identifica una asociación entre caminar a paso rápido y un menor riesgo de demencia, pero no demuestra una relación directa de causa y efecto. Aun así, los resultados refuerzan la evidencia acumulada sobre los beneficios de mantenerse físicamente activo para preservar la salud cerebral durante el envejecimiento.
La investigación se suma a otros trabajos recientes que destacan el valor de hábitos simples, como caminar todos los días, para retrasar el deterioro cognitivo y promover un envejecimiento más saludable. Los expertos coinciden en que nunca es tarde para incorporar actividad física y que incluso pequeños cambios en la rutina pueden marcar una diferencia.