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Una famosa contó su obsesión por la comida y dijo que "comía de la basura"
La reflexión profunda de una famosa en el streaming sobre los hábitos, la salud mental y la superación personal.
POR REDACCIÓN
Un testimonio conmovedor se escuchó en el programa Patria y familia cuando la comunicadora Ana Espósito decidió compartir con sus compañeros y la audiencia la compleja batalla que mantuvo durante años contra el sobrepeso y los desórdenes de la conducta alimentaria. En una conversación honesta, la integrante del ciclo de Luzu explicó cómo la ansiedad marcaba su rutina diaria y los complejos pasos que debió dar para transformar sus hábitos diarios y su salud.
Durante la transmisión, la protagonista explicó el proceso interno que vivió al revisar el material de su pasado antes de salir al aire. Expresó que ayer, cuando sabía que tenían este especial, habló con la gente de la producción para saber si necesitaban algún aporte sobre el tema por sus trastornos de la alimentación, y en esa búsqueda se vio mirando fotos suyas de antes. Detalló que no se sintió cómoda, que no era un desastre antes ni ahora es mejor por haber bajado 40 kilos, y que le parecía careta pedir aplausos por esa pérdida de peso, cuando en realidad lo que hizo fue reformular su cerebro para dejar de tener esos problemas.
La comunicadora continuó con su relato y detalló la magnitud de la fijación mental que la acompañó durante la mayor parte de su vida. Explicó que toda la vida que recuerda tuvo sobrepeso y ha luchado con la comida, al punto de haber llegado a comer alimentos sacados de la basura. Describió que a veces estaba comiendo algo, decidía no comer más, lo tiraba a la basura y luego lo sacaba de allí para consumirlo.
La integrante del ciclo profundizó en la falta de control que sentía en esos momentos de vulnerabilidad. Comentó que el cerebro no la dejaba pensar en otra cosa que no fuera aquello que había tirado, por lo que tenía que ir, sacarlo del tacho y comerlo, para después ponerse a llorar por haber actuado de esa manera.
Finalmente, reflexionó sobre la presión social y los juzgamientos que recaen sobre los cuerpos y los procesos de salud. Afirmó que siente que hay como una pasada de factura cuando se deja de tener sobrepeso, mencionando las críticas hacia figuras como Nathy Peluso por sus hábitos o tratamientos. Concluyó que no hay ningún lugar que esté bien percibido, y que cuando una persona quiere cuidarse porque entendió que el sobrepeso se vinculaba a otros dolores y los trabajó durante mucho tiempo, queda en un lugar donde no sabe dónde posicionarse.