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Uruguay rescató un empate ante Arabia Saudita en un debut sufrido

La Celeste arrancó con dudas en el Mundial 2026. Perdía por un gol de Al Amri, pero Maximiliano Araujo marcó el 1-1 y evitó una derrota en el estreno del Grupo H.

POR REDACCIÓN

Hace 5 horas
Araujo festeja el gol del empate para la "Celeste". Foto: gentileza REUTERS/Amanda Perobelli.

Uruguay debió trabajar más de la cuenta para evitar una derrota en su presentación en el Mundial 2026. En el Hard Rock Stadium de Miami, el equipo dirigido por Marcelo Bielsa igualó 1-1 frente a Arabia Saudita en un encuentro que dejó sensaciones encontradas para la Celeste: dominio territorial durante buena parte del juego, pero escasa efectividad y varias dificultades para quebrar a un rival ordenado y peligroso.

El empate terminó siendo un alivio para los sudamericanos, que estuvieron en desventaja durante gran parte del complemento y recién encontraron la igualdad a los 34 minutos de la segunda etapa por intermedio de Maximiliano Araujo.

Desde el inicio, Uruguay asumió el protagonismo. Con Federico Valverde, Rodrigo Bentancur y Manuel Ugarte manejando la mitad de la cancha, la Celeste generó las primeras aproximaciones. A los cuatro minutos, Araujo exigió al arquero Mohammed Alowais, una de las grandes figuras de la noche, mientras que Federico Viñas también tuvo varias ocasiones para abrir el marcador.

Sin embargo, el conjunto árabe mostró rápidamente que no había llegado a Miami para especular. Con Salem Al Dawsari y Musab Al Juwayr como principales referencias ofensivas, Arabia Saudita logró inquietar a Fernando Muslera y comenzó a ganar confianza con el correr de los minutos.

Arabia Saudita golpeó primero

La resistencia uruguaya tuvo un momento clave a los 36 minutos de la primera mitad. Muslera respondió de manera brillante ante un remate de Musab Al Juwayr y luego volvió a intervenir para evitar la caída de su arco. Pero la presión saudí tuvo recompensa apenas unos instantes después.

A los 39 minutos llegó el golpe inesperado. Tras un tiro de esquina ejecutado por Al Juwayr, Abdulelah Al Amri apareció sin marcas dentro del área y conectó de cabeza para establecer el 1-0. El defensor aprovechó una desatención de la última línea celeste y silenció a los hinchas uruguayos presentes en el estadio.

La reacción que evitó la derrota

La desventaja obligó a Bielsa a mover piezas en el entretiempo. El entrenador envió a la cancha a Juan Sanabria y Agustín Canobbio para intentar darle mayor profundidad al equipo. Uruguay salió decidido a buscar el empate y durante gran parte del segundo tiempo jugó cerca del área rival.

Las situaciones comenzaron a acumularse. Viñas tuvo una chance clara apenas iniciado el complemento, Ugarte estrelló un remate en el palo a los 14 minutos y Valverde se convirtió en el conductor de cada ataque uruguayo. Sin embargo, la falta de precisión en la definición y las intervenciones de Alowais mantenían la ventaja saudí.

La insistencia terminó encontrando premio a los 34 minutos. Tras una serie de aproximaciones consecutivas, Maximiliano Araujo apareció para empujar la pelota al fondo de la red y decretar el 1-1. El tanto significó un desahogo para Uruguay, que hasta ese momento veía cómo se complicaba su panorama en el Grupo H.

Con el empate consumado, la Celeste redobló la apuesta. Bielsa sumó variantes ofensivas y los últimos minutos se jugaron prácticamente en campo saudí. Brian Rodríguez, Nicolás De la Cruz, Valverde y Sebastián Cáceres tuvieron oportunidades para desnivelar, pero entre los defensores árabes y el arquero Alowais sostuvieron la igualdad.

El cierre mostró a Uruguay lanzado en ataque y a Arabia Saudita defendiendo cada pelota como si fuera la última. Los saudíes resistieron una seguidilla de córners y remates en tiempo de descuento hasta que el árbitro italiano Maurizio Mariani marcó el final.

Un punto que deja tareas pendientes

El 1-1 deja a Uruguay con la obligación de mejorar en sus próximas presentaciones si pretende pelear por los primeros puestos del grupo. La reacción del segundo tiempo fue un aspecto positivo, aunque la falta de contundencia y algunos desajustes defensivos encendieron señales de alerta.

Arabia Saudita, en tanto, confirmó que será un rival incómodo para cualquiera. Con orden, intensidad y eficacia en las pelotas detenidas, estuvo muy cerca de dar uno de los primeros golpes del certamen.

Para la Celeste, el Mundial recién comienza. Pero el estreno dejó una enseñanza clara: ningún partido será sencillo y cada punto tendrá un valor enorme en la lucha por la clasificación.

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