Cultura > Bombazo
Vicuña y la China Suárez llegaron a un acuerdo para terminar con su guerra
El actor chileno solicitó la guarda compartida de Magnolia y Amancio para dar previsibilidad a toda la familia.
POR REDACCIÓN
El conflicto entre Benjamín Vicuña y la China Suárez atraviesa su período más complejo, caracterizado por una incomunicación total entre los actores, quienes actualmente canalizan todas sus diferencias por intermedio de abogados. Aunque el artista de origen chileno intentó mantener conversaciones constructivas velando por el bienestar de sus hijos menores, Magnolia y Amancio, la realidad muestra un panorama muy distante.
La situación se complejizó aún más tras una publicación en redes sociales realizada por el futbolista Mauro Icardi, cuyas críticas hacia el rol de padre de Vicuña anularon los pocos canales de diálogo directo existentes.
Ante la posibilidad de que el deportista continúe su carrera profesional en el continente europeo, Vicuña optó por anticiparse y requerir pautas formales. La experiencia previa del grupo familiar en Turquía resultó complicada, con reiterados incumplimientos de las fechas pactadas, un escenario que el actor prefiere evitar a futuro.
A través de su representante legal, Máximo Petracchi, el actor ya presentó un borrador del acuerdo pretendido. La periodista Marina Calabró detalló los aspectos centrales de este pedido al revelar que “La idea de Vicuña es un acuerdo de guarda compartida.” y aclarar que “a mi me niegan que le haya revocado el permiso de viaje con sus hijos”.
La propuesta busca resolver las constantes alteraciones de agenda que perturban la organización del actor. Según explicó la conductora, “El objetivo de este acuerdo es estipular plazos concretos” que brinden estabilidad, ya que “uno de los hartazgos de Vicuña es que le van cambiando las fechas sobre la marcha” de forma imprevista.
A esta problemática se suman las dificultades laborales mencionadas por la periodista Marcela Coronel, quien indicó que la falta de cumplimiento en los plazos establecidos obligó al padre a hacerse cargo del cuidado de los menores en horarios que coincidían con sus compromisos profesionales, impidiendo que pudiera compartir tiempo de calidad con ellos.
La educación de los menores representa el eje central de las demandas del actor. En ese sentido, Calabró remarcó que “La principal preocupación de Vicuña es que los chicos terminen el año escolar en algún lado, él prefiere que en Argentina.” porque “Lo que siente es que al seguir una escolarización internacional tienen un desfasaje con los otros chicos” debido a los desfases en los calendarios académicos, que invierten los períodos de receso estival e invernal.
Las ausencias reiteradas a los establecimientos educativos también preocupan al entorno familiar. La conductora aportó de esta manera datos clave sobre la regularidad escolar al señalar: “Una fuente cercanísima a Vicuña me dice que los chicos han perdido semanas de cursas por las idas y vueltas.” lo que a largo plazo podría comprometer la incorporación de contenidos pedagógicos de cara al futuro de los niños.
El estado anímico del actor dista de ser confrontativo. Según allegados cercanos a su círculo íntimo, “Vicuña no está enojado, está angustiado.” y se encuentra profundamente dolido por la interrupción definitiva del diálogo familiar directa tras el polémico posteo en redes sociales. Por este motivo, el artista “necesita que cuanto antes firmen un lugar de residencia y escolarización”.
Finalmente, la previsibilidad resulta indispensable para organizar las visitas de los abuelos, en particular para Isabel Luco Morandé, madre de Vicuña, quien reside alternadamente entre Chile y Londres.
Calabró detalló que “El otro tema que le preocupa tiene que ver con los abuelos. Quiere que eso esté en el acuerdo porque la madre necesita previsibilidad por razones de distancia.” ya que sin una planificación rigurosa, se torna sumamente complejo coordinar los extensos traslados que requiere la abuela paterna para reencontrarse periódicamente con sus nietos.