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Vozinha, la figura de Cabo Verde ante España: el arquero de 40 años
El arquero de 40 años fue la gran figura del empate 0-0 entre Cabo Verde y España en el debut mundialista de la nación africana.
POR REDACCIÓN
Josimar José Évora Dias, para todos Vozinha, escribió una de las páginas más emotivas del Mundial 2026. Con 40 años a cuestas, el portero de Cabo Verde fue la figura excluyente del empate 0-0 ante España en el Atlanta Stadium, en el debut histórico de la pequeña nación insular africana en una Copa del Mundo. Detuvo todo: cabezazos, remates de media distancia, disparos cruzados. Y detrás de cada atajada, una historia digna de guión.
Porque Vozinha no solo nació el mismo día que Argentina debutaba en el Mundial de México 1986. También lleva en su nombre y en su apodo las marcas de un destino atravesado por el fútbol, la rebeldía y el amor de una abuela.
El origen del nombre: Valdano, Josimar y la norma que cambió la historia
Nació el 3 de junio de 1986 en Mindelo, la pequeña ciudad de la isla de São Vicente (Cabo Verde). El mundo miraba el Mundial de México. Un día antes, Jorge Valdano le había marcado dos goles a Corea del Sur en el debut de la selección argentina. Su padre, fanático del fútbol, quiso honrar ese momento y llamar a su hijo con el apellido del delantero argentino. Pero las autoridades de Cabo Verde lo rechazaron: la normativa local sobre nombres no lo permitía.
Sin desanimarse, eligió entonces otro nombre de aquel torneo: Josimar, el lateral brasileño que esa misma semana había deslumbrado al planeta con sus goles desde la banda derecha. 40 años después, aquel niño bautizado con un nombre mundialista detuvo a España con sus manos, en el mismo torneo que le dio su identidad.
"Durante el Mundial de 1986, cuando yo nací, mi padre le rindió ese homenaje. Creo que Josimar era lateral izquierdo y marcó desde la banda derecha, por eso mi padre me puso este nombre. Mi padre siempre lo tuvo muy claro", recordó el propio Vozinha en una entrevista con GE.
El apodo que nació de una burla: "Vozinha", la abuelita que lo protegió
El apodo llegó antes que la fama. De niño, en los callejones de Mindelo, Josimar creció a cargo de sus abuelos mientras su padre trabajaba en el ejército y su madre lo hacía todo el día. En la calle jugaba con chicos mucho mayores que él, que le pegaban sin contemplaciones. Era bueno con los pies, competitivo y rebelde, pero todavía no había pegado el estirón y no iba al arco.
Cuando los golpes superaban su capacidad de venganza, corría a refugiarse con su abuela. Sus compañeros se burlaban, lo llamaban Vozinha —"abuelita" en portugués— por esa costumbre de buscar amparo.
"No me gustaba perder. Recibía muchos golpes, y cuando no podía vengarme, volvía a casa enfadado, con cara de pocos amigos, y se burlaban de mí, diciendo que iba a quejarme con mis abuelos", confesó el portero en una entrevista a la FIFA.
El apodo se quedó. Décadas después, lo llevaría bordado en la espalda frente a una de las selecciones favoritas al título. Ya no como burla, sino como emblema.
La carrera improbable: de Mindelo a detener a España
El crecimiento llegó a los 16 años y con él, el descubrimiento del arco. Hasta entonces había sido un jugador de campo, hábil con los pies en el fútbol callejero de Mindelo. La portería lo transformó. Batuque, su primer club en Cabo Verde, lo formó entre 2007 y 2011. Después vino el CS Mindelense, rival histórico de Batuque en la isla, y luego Angola, donde jugó para el Progresso Associação do Sambizanga.
Fue allí, en la liga angoleña, donde adoptó definitivamente el apodo como nombre de camiseta: ya había otro portero llamado Josimar en esa competición. Vozinha, entonces, dejó de ser solo un apodo de barrio para convertirse en identidad profesional.
Desde 2012, con la camiseta de Cabo Verde, no hubo portero titular que no fuera él. La convocatoria llegó durante su etapa en Angola, cuando tenía 26 años. Ante España, el 15 de junio de 2026, llegó a 89 partidos con la selección africana, convertido en el segundo jugador con más apariciones en la historia del combinado nacional. Fue él quien condujo a Cabo Verde a su primera clasificación mundialista.
Su trayectoria europea dibujó un mapa improbable:
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Moldavia (Zimbru Chișinău)
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Portugal (Gil Vicente y más tarde G.D. Chaves)
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Chipre (AEL Limassol, donde ganó la Copa de Chipre en 2019, el único título de su carrera)
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Eslovaquia (AS Trenčín)
Más de 10 clubes en casi 20 años de carrera, de isla en isla, de liga en liga, siempre con la misma portería al fondo.
La hazaña en Atlanta: Vozinha detiene a España
Nada de ese tímido protagonismo en el club presagiaba lo que ocurrió en Atlanta. El partido ante España era el número 13 de la Copa del Mundo 2026 para Cabo Verde, el primero de su historia.
En la primera mitad, Vozinha detuvo:
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Un cabezazo de Mikel Oyarzabal
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Un remate de Ferrán Torres
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Otro cabezazo de Aymeric Laporte
Marc Cucurella también disparó con peligro. Torres sacudió el larguero. La selección española, una de las grandes favoritas del torneo, no encontró el camino al gol. Al frente estaba un portero de 40 años que había nacido el día en que el mundo hablaba de otro Mundial.
En la segunda mitad, España siguió intentándolo, pero Vozinha se mantuvo firme bajo los tres palos, seguro también en el juego aéreo, sin fisuras visibles.
El final del partido: lágrimas, fama instantánea y la magia del Mundial
El partido terminó 0-0. Cuando sonó el pitido final, Vozinha se erigió como figura. Sus compañeros lo rodearon en el césped del Atlanta Stadium. La imagen recorrió el torneo: el guardameta de la pequeña nación insular, el niño que corría a casa de su abuela en los callejones de Mindelo, se lució en el debut histórico de Cabo Verde en una Copa del Mundo. Con 40 años, se sumó al selecto grupo de jugadores mayores de esa edad en disputar un Mundial.
"Esperé y soñé toda mi vida con este momento. Estamos muy felices, sabíamos que no iba a ser fácil, España es de las mejores selecciones del mundo. Estamos muy satisfechos con esto, pero hay que seguir adelante. Es muy gratificante haber aportado para este logro de la selección", comentó tras la sorpresa ante el campeón de Europa.
Sus lágrimas en medio de los festejos ya representan uno de los testimonios más fuertes de la Copa del Mundo.
Una curiosidad que retrata la magia del Mundial: antes del encuentro, Vozinha tenía 50.000 seguidores en Instagram. Tras el partido, acumuló 1.700.000. Se enteró en vivo, en una entrevista con el canal brasileño CazéTV.
El legado de un nombre mundialista
El padre que no pudo ponerle Valdano lo había bautizado con el nombre de un futbolista que marcó desde la banda derecha. El azar, como suele, tenía sus propios planes. Y 40 años después, aquel niño de Mindelo que corría a refugiarse con su abuela se convirtió en el héroe que Cabo Verde merecía.