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Carmen y Luis, el amor que se amasa cada madrugada con semitas y pan

Cuando todavía la noche cubre las calles del barrio Fermín Rodríguez, en la casa de Carmen Espejo y Luis Funes ya empieza a sentirse el olor del pan recién hecho, de las semitas que poco a poco toman forma entre sus manos y de una historia que se construye todos los días con harina, sacrificio y amor. Una receta que nació del amor y la memoria Carmen, de 66 años, habló con DIARIO HUARPE y recordó que todo empezó después de jubilarse. Al principio fueron unas tartitas y algunas preparaciones para pasar el tiempo, pero con dedicación aquello fue creciendo. "Llevamos, más o menos, 10 años, un poco más”, dijo. La idea surgió como una manera de entretenerse, pero también como una forma de sumar un ingreso. “Yo me jubilé y empecé a hacer tartitas para entretenernos y tener una moneda más. Y para una salida económica”, explicó. En su cocina hay una regla que se mantiene intacta: hacer las cosas siempre de la misma manera. La precisión es parte del secreto. “Me gusta hacerlo todo con medidas de peso. Se pesa la grasa, se pesa la harina, se pesa la levadura, se pesa todo para hacerlo exacto. Todos los días igual”, señaló. Carmen aprendió la profesión de su legado familia. “Fue de mi madre y también hice un curso de panificación. Ella amasaba, hacía pan para la casa y todo. Acá lo hice como una salida laboral para tener la economía”, recordó con emoción.

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