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Asado, cumbia y pasión argentina frente al hotel de la Selección
Familias argentinas radicadas en Kansas organizaron un gran asado frente al hotel de la Scaloneta y tiñeron de celeste y blanco la previa mundialista.
Por Ana Paula Zabala Hace 2 horas
Mientras la Selección Argentina descansa y se prepara para su debut mundialista, a pocos metros de su hotel la fiesta ya comenzó. Este viernes por la noche, el Berkley Riverfront Park se transformó en una auténtica embajada argentina al aire libre.
La música sonaba fuerte. La cumbia marcaba el ritmo de una reunión que tenía aroma a hogar. Sobre una enorme parrilla chisporroteaban chorizos, morcillas, costillas y picaña, acompañados por abundante chimichurri. Una postal difícil de imaginar en Kansas City, considerada la capital estadounidense de la barbacoa, pero que por unas horas se rindió ante el ritual argentino por excelencia.
Decenas de familias compartieron la noche entre mates, banderas, camisetas albicelestes y conversaciones que inevitablemente terminaban en lo mismo: la ilusión de volver a ver a la Argentina campeona del mundo.
Los mendocinos que mantuvieron viva la llama argentina
Detrás de esta celebración estuvieron Mónica y Pedro Carmona, un matrimonio mendocino que llegó a Kansas hace más de dos décadas en busca de nuevas oportunidades, pero sin dejar atrás sus raíces.
Con el paso de los años construyeron una vida en Estados Unidos junto a su familia, aunque siempre conservaron las costumbres que los conectan con su tierra. Por eso, cuando el Mundial llevó a la Selección Argentina hasta Kansas, no dudaron en organizar una bienvenida bien criolla.
La parrilla quedó en manos de otro mendocino, Federico, hincha de River Plate hasta los huesos y responsable de que cada corte saliera en su punto justo.
“Acá vivimos hace muchos años, pero Argentina siempre está presente”, resumieron durante una noche que tuvo más de encuentro familiar que de evento organizado.
Una familia tan diversa como argentina
La historia también tiene un costado que refleja la mezcla cultural que caracteriza a muchas familias latinoamericanas en Estados Unidos.
Federico formó su familia junto a Loli, una cubana que adoptó las costumbres argentinas como propias. Entre mates, asados y partidos de fútbol, logró transmitirles a sus hijos, nacidos en suelo norteamericano, un enorme cariño por la Argentina.
A esa historia se suman familiares mexicanos y cubanos que forman parte del mismo grupo de amigos. En total son siete familias que cada domingo se reúnen para compartir comidas, celebrar tradiciones y mantener vivas sus raíces latinas.
La llegada del Mundial los encontró más unidos que nunca y con una camiseta en común: la celeste y blanca.
“Si no gana Argentina, elimino a mi yerno”.
La frase de la noche la dejó Ana María, suegra cubana de Federico, que se ganó las risas de todos cuando lanzó una advertencia futbolera.
“Si no gana Argentina, elimino a mi yerno”, bromeó entre carcajadas mientras observaba la parrilla rodeada de banderas argentinas.
La ocurrencia resume el clima que se vive por estas horas en Kansas City. Porque aunque muchos de los presentes nacieron en otros países, todos parecen haber sido conquistados por la pasión argentina.
A miles de kilómetros de Mendoza, Buenos Aires o San Juan, la Selección encontró algo más que hinchas. Encontró una comunidad que mantiene vivas sus raíces, que transmite tradiciones a las nuevas generaciones y que, cada vez que hay un Mundial, vuelve a sentirse un poco más cerca de casa.
Y si el aroma del asado podía generar alguna duda, bastó escuchar los primeros acordes de una cumbia argentina para entender que, por una noche, Kansas habló con acento argentino.